Arte

Fisionomías, de Henrique Medina

 “Medina ha querido juntar la veracidad técnica de lo primitivo y la penetración psicológica desarrollada desde el siglo XVII al XIX.  Su obra será uno de los raros testigos que pondrá nuestro tiempo a los pies del futuro sobre la realidad del hombre contemporáneo”

 Renè Huygue (de la Academia Francesa)

 

Pocos meses antes de que falleciera el pintor portugués Henrique Medina, fue editado, en 1988, con el título de “Fisionomías”, un libro con las fotografías de 110 de sus cuadros, una pequeña parte de su abundante producción pictórica.

Henrique Medina, varias veces mencionó que el retrato era la obra cumbre de la pintura, y que fijar con los pinceles en forma, color y expresión la faz humana permitía después pintar lo que se quisiera de la naturaleza, pues como dijera Platón, la cabeza es microcosmos del hombre, y éste del universo.

Retrato del Cardenal Cerejeira

 

Sus retratos son asombrosos, por su belleza y perfección, o sea, lo que podemos llamar realismo idealista, pues la luz del Ideal brilla en el gesto y vida de una perfecta ejecución formal, donde lo natural no se desdibuja ni se pierde en abstracciones y fantasías. Sus retratos son asombrosos, repito, y valoradísimos por quienes se los encargaron y quienes los vieron en las pocas exposiciones que organizó en vida. Y sin embargo, es una pena que este pintor, sin duda uno de los mejores del siglo XX, sea hoy tan poco conocido, incluso en su tierra patria. Más conocido es Pollock, con sus fractales que una máquina sencilla puede reproducir[1], que excita nuestro intelecto, pero no bendice con lágrimas nuestra faz. Esta “sangre del alma”, como Platón llamó a las lágrimas, son el legado de los verdaderos artistas. Si el hálito de la inmortal belleza no hace que éstas se muestren al mundo, de pura emotividad y goce estético, no es un pintor, escultor, arquitecto, escritor, etc., bendecido por las Musas. ¡Y cuántos de los que visitaron las exposiciones de Henrique Medina salían de las mismas con sus ojos bañados en lágrimas, brillando así como estrellas!

Pintor Henrique Medina entrevistado por RTP 1

Grandes personajes desfilaron junto a él, buscando ser retratados, algunos admirados, cultuados, casi elevados a la condición divina, y luego execrados, pisoteados y aún profanados, como Salazar y Mussolini; grandes artistas de Hollywood, nobles ingleses, y premios nobel como el poeta Maurice Maeterlinck, o el tristemente célebre (por sus infames lobotomías) Egas Moniz; varios presidentes de la República de Portugal (como el mariscal Oscar de Carmona, el heroico Sidonio Pais o el almirante Canto e Castro), biólogos, compositores, arzobispos primados (como D. Eurico Nogueira) o incluso cardenales como D. Manuel Cerejeira.

En un estilo propio, sin pertenecer a, ni generar ningún “-ismo”; y con más de 75 años ininterrumpidos; consagrado enteramente al arte, y considerando sus verdaderos “hijos del alma” a sus cuadros; sus retratos parecen ventanas que miran la eternidad del alma en ellos fijada con poder casi taumatúrgico, como en la famosa historia de terror de Alan Poe.

En el prólogo del libro “Fisionomías”, el profesor Joaquím Verissimo Serrão, le dedica estas palabras:

“La penetración y luminosidad definen la vasta galería que el artista inmortalizó. Retratos con Alma se les podría llamar, porque la representación fiel se junta  a la vida interior que el genio del artista les confirió. Medina es como el psicólogo que busca extraer de los personajes lo que mejor los define en la esencia: la fuerza del carácter. En esta expresión se engloban los trazos intelectuales y sensitivos, que caracterizan las figuras retratadas, que surgen en la unidad plena de la vida psíquica, hecha de inteligencia, voluntad y sentimiento. Los modelos de Medina se convierten en tipos humanos en la vivencia de sus atributos intemporales, alcanzando la expresión soñada en todos momentos por el artista”

Cuando René Huyghe, exdirector del Museo del Louvre, y amigo del pintor, vio el retrato que Medina le había hecho, quedó tan impresionado, en tal éxtasis –según el mismo menciona- que decidió emprender una “cruzada” defendiendo su obra. Cruzada que lo es, al mismo tiempo, por defendernos de un arte cada vez más degradado y que se precipita en el abismo de lo burlesco, o lo absurdo, si no decididamente de lo asqueroso y la locura.

Bellamente debemos cantar en palabras, músicas, formas o colores, la belleza que en la naturaleza Dios nos da. El pintor de Alejandro Magno, el pintor Apeles, tan copiado en la pintura romana, se presentó, en una ocasión, a un concurso de pintura, y no obtuvo ningún premio. Un poco contrariado, dijo a los presentes que no aceptaba otro tribunal que el de la naturaleza, porque los pájaros se estrellaban contra sus murales o lienzos queriendo comer las uvas y frutos que en ellos pintaba, y los mismos animales rugían, o ladraban o maullaban en presencia de sus congéneres retratados por la magia de este pintor.

Pintura realizada por Henrique Medina para el filme “el Retrato de Dorian Gray” (Albert Lewin, 1945)

Y es que con Henrique Medina sucede lo mismo: nos sobrecoge la voluntad y reflexión del Cardenal Cerejeira, o la belleza virginal de la joven noruega (1942), o de María Fatima, joven pastora del Miño; o la mirada infinita del autor de “Vida de las Abejas y las Homigas”; o los torbellinos anímicos del director de orquesta Ivan Boutnikoff, la serena fortaleza de la madre del mismo pintor Henrique Medina (en un retrato de 1939), o la candor de la “niña del sombrerito de paja”, o de la “muchacha de aldea” (pintada en Esposende en 1947), de la joven del Ribatejo, o la formidable expresión de la Novia de Viana (1959), la tensión abismal del Dr. Antonio de Oliveira Salazar (el pintor quedó muy impresionado por su extrema delicadeza de trato y cortesía), la sensualidad de fruta madura de “la bailarina mulata” (pintada en su estudio de California en 1943), o la luminosidad desnuda, ebúrnea, de la joven del “chal rojo” y de la bellísima retratada de “la cinta roja”; o el carácter de acero, forjado en las inclemencias y tempestades todas de la vida del Bretón o de la tía Micas, anciana miñota.

Todos estos retratos, y muchos otros que no menciono, abiertos en el abanico de lo profundamente humano, sentimos que se hermanan con nuestra alma, no nos son ajenos, podríamos hablar con ellos, en cada uno de ellos la belleza-de-mil-nombres resplandece con su propio brillo. Son naturales, no están simplemente detenidos en el tiempo, como una fotografía; están ahí, vivos, palpitantes, como los míticos retratos de Apeles que hicieron decir a Alejandro el Grande, que había dos Alejandros, él mismo y el pintado por Apeles.

Retrato de Henrique Medina

“Henrique Medina hace del Arte un vehículo de los sentimientos que le brotan del alma. Se vibra de entusiasmo cuando exalta los encantos de la naturaleza y no es capaz de silenciar la emoción que le causan los dolores ajenos. Siendo un hombre que se extasía ante la belleza del Mundo, sólo le puedo concebir en el plano culto de la humildad. Es alguien que en lo más hondo de sí mismo se siente bañado por una fuerte luz espiritual. Porque es profundamente creyente y señor de una conciencia límpida, consigue trasplantar en su obra la armonía y serenidad de quien cree en Dios y defiende, en todas las circunstancias, la paz y la concordia entre los hombres.”

Los portugueses deben elevar como una bandera, el orgullo espiritual de ser coterráneos, de la misma patria, que uno de los mejores retratistas del siglo XX, quizás el mejor. Nada somos sin el culto a los héroes, en el vacío de la nada nos deshacemos, pues en ellos brilla como una antorcha la esperanza que tenemos de ser mejores. Y el culto a los héroes es el culto a aquellos en quien la luz y llama del genio centellea en la noche: los grandes conquistadores, santos y mártires, filántropos y también los grandes artistas. Todos ellos son el alfabeto con que Dios escribe en el libro de la Historia Humana.

 

Jose Carlos Fernández

Lisboa, 24 de octubre del 2014


[1] Como reproduce Marcus du Satoy en el documental de matemática The Code, hablando de los fractales

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