Filosofía

Platón, más cerca

Acabo de terminar de leer, y a pequeños sorbos, el libro, delicioso, “Platón, más cerca” de Miguel Ángel Padilla.

La pedagogía es excelente, también el orden y claridad de lo que dice, y, lo más importante, permite comprender de verdad a Platón, sin academicismos esterilizantes.

Es como si un discípulo de Platón, con enseñanzas y vivencias en su propia Escuela de Filosofía, paseando con él, nos abriera las puertas a sus Misterios, o a parte de ellos.

Es Platón, evidente, natural, él mismo, no su pensamiento desfigurado a través de las mentes tortuosas de sus comentaristas, o de eruditos esclavos de la letra incapaces de alzar el vuelo.

Es realmente, “Platón, más cerca”. Y es que la luz de su Filosofía aún tiene un gran poder transformador, aún despierta el alma de su letargo, aun es un semillero de esperanzas y realizaciones, y de respuestas para entender la sociedad que nos rodea, y de claves para solucionar los problemas aparentemente insolubles en que nos debatimos.

Platón, no para estudiar. No sólo. Platón que nos guíe de la mano en las sendas de la vida, que lleve en alto su fuego en cuanto con dificultad vamos encendiendo el nuestro, que con su manto de filósofo nos abrigue de las inclemencias, y del frío cortante de las injusticias que tantos sufren. Un Platón que nos enseña a amar. A hallar la virtud, la excelencia, a descubrir el misterio que desde la belleza nos llama a la verdad y al Bien. Que nos hace saber que la Bondad es el rey, el Sol inteligible que ilumina y da vida a todo lo que sentimos eterno y perfecto. Platón que nos familiariza con la muerte, que nos hace sentirla amiga del filósofo, pues aquel que es bueno no tiene nada que temer, y el que no lo es, puede serlo, si liberado de la ignorancia en que se enroca.

El libro de Miguel Ángel bien podría usarse como texto de filosofía y ética en los planes educativos para jóvenes, mil veces más atractivo, si se hace entender, que los muermos que deben sufrir, torturados, todos los años, o de las creencias religiosas en que aprenden como un santo varón, Jacob, robó su primogenitura a otro por un plato de lentejas, y engañó al padre para que le diera su bendición (¡elevada moral!), o hizo que Abraham prostituyera a su esposa Sara para sacarle tajada a Egipto…

Un Platón para dialogar, para crear vínculos de alma, para sentir la presencia de los Ideales salvando a la humanidad de los escollos a los que se precipita, y guiándola a un puerto seguro, y haciendo vivir su condición divina e inmortal a los que tenemos miedo del paso del tiempo.

“Platón, más cerca”. Sí, más cerca. Para restaurar la educación a sus legítimos cauces, ahora que la vemos desquiciada, y a los futuros ciudadanos enloquecidos con la excitación de las nuevas tecnologías… y mientras los más ricos, o los que han fabricado el mundo virtual como una nueva caverna, una caverna de ilusionismo dentro de otra, la del alma prisionera de la materia, en Sillicon Valley[1], llevan a sus hijos a centros educativos donde prohíben los ordenadores y cualquier tipo de dispositivo electrónico, escriben en pizarras con tiza y en cuadernos con bolígrafo y en las puertas de las aulas escriben “Vade Retro” a lo que ellos mismos hacen y venden a todo el mundo!!!!

“Platón, más cerca” para restaurar la política a un acto de bondad, de mesura, de justicia, a un sacerdocio que permite que todos vivamos como una gran familia, feliz, y dando a cada uno su lugar, el mejor en que puede ser útil al bien común, y por tanto, a sí mismo. Porque nos sentimos avergonzados de lo que vemos y vivimos, y de lobos enloquecidos y rabiosos vestidos de pastores, babeantes de deseo y codicia mientras caminan entre las ovejas, las que, aunque inocentes, comienzan a sospechar lo peor.

“Platón, más cerca”, para no ser esclavos ni tiranos, las dos caras de lo mismo, sino naturales y auténticos, conjugando armónicamente la libertad con la responsabilidad de sus efectos, y la obediencia a lo que es justo y necesario; el derecho con el deber, el yo con el tú, para llegar al nosotros.

“Platón, más cerca” para ir de la oscuridad a la luz, de la corrupción a la estabilidad y a la pureza, del sueño y fantasías confusas a la vigilia lúcida del alma que irradia su felicidad -que aun da cabida al dolor- inmersa en el sentido y unidad de cuanto vive.

Si como dijo la profecía, asistimos al retorno de los Siete Sabios Griegos y de sus enseñanzas y misterios, con nuevas vestes… entonces,  “PLATÓN, MÁS CERCA”.

Jose Carlos Fernández

14 de octubre del 2020

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[1] Ver, por ejemplo, el artículo: https://elpais.com/sociedad/2019/03/20/actualidad/1553105010_527764.html

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