Filosofía

Mitos de Platón

Es fácil ver que dos pilares básicos de la civilización occidental han sido Platón y Aristóteles. El primero recopilando todo el saber iniciático de los filósofos presocráticos y dando alas a nuestra mente; y el segundo garras para apresar intelectualmente la naturaleza y poder así dominarla. Dominarla sí, quizás, pero sin entender su alma, lo que es causa de desarmonía, injusticias y por ende, sufrimientos. Ya que lo que le sucede a la Naturaleza hace eco en el alma humana y viceversa. “La ciencia, con sus prerrogativas cree que puede dominar hasta los elementos más imponderables de la naturaleza. La exigencia es clara: explicar es dominar”[1]. Y Aristóteles nos dio una estructura mental para explicar, taxonómicamente lo que nos rodea.

Volviendo a Platón, todos concordamos en que si los filósofos han seguido con pasión sus razonamientos y ejemplos; el mundo entero se ha rendido a la belleza y sugestión de sus mitos: el Alma como un Carro alado, el Anillo de Giges, la Alegoría de la Línea, el mito de Er… y ante todo, su Mito de la Caverna. Durante más de cien generaciones, esta última alegoría ha abierto las Puertas de la Filosofía, con mayúsculas, a los enamorados de la Verdad.

Aún hoy vemos la actualidad de estos mitos en el imaginario del siglo XXI. El terror del poder egoísta, en el Señor de los Anillos mucho le debe al Anillo de Giges, en la República. El Show de Truman o Matrix son versiones “Gran Hermano” o de “realidad virtual” del Mito de la Caverna. La fe actual en la Reencarnación –que tiene mucho de investigación científica en estudios como el de “Veinte Casos que hacen pensar en la Reencarnación” de Ian Stevenson –bebe sobre todo en las doctrinas orientales, pero tiene sus raíces en Platón y en el mito de Er.

La nueva necesidad de ejemplos vivos, o sea, de una aristocracia de almas, que sea guía de las multitudes –que se debaten, como animales heridos o drogados en sus angustias y miedos, y movidos cual hojarasca seca por las modas y los látigos de la propaganda-es un retorno al mito de Platón del origen de los diferentes metales en el alma humana. Todos suspiramos por una nueva nobleza de alma, que sea incorruptible como el oro, y que gobierne con sabiduría y justicia los asuntos humanos, sin inextricables juegos de poder, sino con la honesta simplicidad del que es Bueno, con mayúsculas. El retorno de los hombres y mujeres de oro que nos permita salir del barro de mentiras que vivimos es un sueño cuyas imágenes nacen en esta misma alegoría de Platón en la República.

Y en el mito del nacimiento del Lenguaje, hoy ya estamos sufriendo el consejo del Dios Rey (Amón-Tamus) al Dios Escriba (Thot ó Teut). La escritura, el facilísimo acceso a ella, nos permite el archivo del conocimiento, pero no la memoria del alma, pues ya no necesitamos guardar en el corazón aquello que tenemos “a mano”. La “cosa” mata la “vivencia”, satisface el deseo de tener, pero no la necesidad de ser, de Vivir, con mayúsculas. En este mito, en el Fedro,  de Platón leemos esta respuesta:

“Das a tus discípulos la sombra de la ciencia, y no la ciencia misma. Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.”[2]

En la obra completa del Fundador de la Academia hallamos también cientos de comparaciones, de símbolos, que lleguen o no al status de alegoría, son ventanas abiertas al infinito de las esencias. Por ejemplo, en el Libro I de las Leyes, cuando habla del alma humana como una marioneta, empujado por todo tipo de fuerzas caóticas (sus deseos, temores, costumbres, recuerdos, instintos…) que tiran de él en direcciones contrarias, que le agitan convulsivamente y le hieren. Sólo hay un hilo divino, de oro, que es el de la Razón-Sabiduría, que le permite moverse sin hacerse daño a sí mismo. Y es que salvo esa luz divina que da vida a lo que somos, no somos más que autómatas, marionetas. Ese hilo de oro es la ley, la ley interior, la voz de la conciencia, aquello que nos une al Orden-Verdad-Justicia (MAAT), el Sutratma o Alma-Hilo de la filosofía hindú:

“Figurémonos que cada uno de vosotros es una máquina animada, que sale de la mano de los Dioses, ya la hayan hecho por divertirse, ya en vista de un plan serio, porque en este punto nada sabemos. Lo que sí sabemos es que las pasiones de que acabamos de hablar, son otras tantas cuerdas o hilos que tiran cada uno por su lado, y que a consecuencia de la oposición de sus movimientos nos arrastran a acometer acciones opuestas; que es lo que constituye la diferencia entre el vicio y la virtud. En efecto, el buen sentido nos dice que es un deber nuestro obedecer sólo a uno de estos hilos, siguiendo siempre su dirección, y resistir con firmeza a todos los demás. Este hilo no es otro que el hilo de oro y sagrado de la razón, llamado ley común del Estado. Los otros hilos son de hierro y ásperos, mientras que éste es suave, porque es de oro; además no tiene más forma que una, mientras que los otros tienen muchas y de muchas especies. Es preciso sujetar y someter todos estos hilos a la dirección perfecta del hilo de la ley porque la razón, aunque excelente por su naturaleza, como es dulce y extraña a toda violencia, tiene necesidad de auxiliares para que el hilo de oro gobierne a los demás.”

Y, siguiendo la alegoría de Platón, este es el hilo de oro que nuestra forma de vivir irracional y egoísta parece empeñada en cortar, y el que la verdadera Filosofía quiere hacer cada vez más fuerte, hasta que el Pinocho de madera se convierta en un Niño de verdad. Éste es el Niño que vive en cada uno, el Niño de los Misterios de Dionisos, la promesa de lo que representa el Hada Azul, la Estrella del Amanecer. Platón lo dijo: “Dioses sois, pero lo habéis olvidado”

 

Jose Carlos Fernández

Almada, 20 de Enero del 2018


[1] Ver el excelente artículo en la revista “el vuelo de la lechuza” https://elvuelodelalechuza.com/2018/01/18/anarquismo-metodologico-feyerabend-y-los-limites-de-la-ciencia/

[2] El Fedro en los “Diálogos de Platón” de la Edición Kier, pag. 658

1 comentario en “Mitos de Platón”

  1. “Sois Deuses, mas haveis esquecido” Uma verdade de Platão capaz de orientar o caminho interior de toda uma vida. Um artigo muito interessante e um filme, o Pinóquio, absolutamente revelador destas verdades essenciais.

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