Ciencia

¿Universo programado o inteligente?

El Universo es la combinación de miles de elementos, y sin embargo es la expresión de un solo espíritu: un caos para los sentidos, un cosmos para la razón.

H.P.Blavatsky en Isis sin Velo

 

¿Ni DIOS ni ALMA? ¡Horrible y aniquilador pensamiento! Delirante pesadilla del lunático ateo, ante cuya alucinada vista pasa una serie horrible e incesante de chispas de materia cósmica, por nadie creadas, que aparecen, existen y se desenvuelven por sí mismas, es decir, por nada ni nadie y no proceden de ninguna parte ni van a parte alguna, sin que ninguna Causa las impela en un círculo eterno, ciego, inerte y SIN CAUSA.

H.P.Blavatsky en Isis sin Velo

 

Cuando el joven Darwin viajó en el Beagle sufrió el dolor de renunciar a lo que religiosamente había creído. En su mente se quebró en pedazos el relato bíblico de la Creación. Era imposible que Dios hubiera creado de una vez todas las especies animales y vegetales. Era evidente además que éstas se adaptaban –por selección natural-para sobrevivir en el medio. La luz de lo cierto se abría paso entre las ruinas de sus creencias: la vida evoluciona a través de una sucesión de formas cada vez más perfectas.

Sin embargo, jamás habría aceptado ser idolatrado en el altar de la nueva religión, la del materialismo científico, cuyos seguidores hoy se cuentan por cientos de millones. Desde sus orgullosos sacerdotes, especialistas de nada, como sus fieles creyentes, devoradores de una literatura ad hoc para que el culto se pueda perpetuar, en templos tan herméticos donde apenas entra –ni casi sale-la luz de la verdad, alma del saber.

Y si hubiese acompañado los últimos descubrimientos de la Genética, que evidentemente lo habría hecho, por amor al conocimiento, hubiese renegado de algunos elementos de su teoría, hoy dogma, y desde luego de todos los neodarwinistas que en su nombre se niegan a aceptar lo evidente, haciendo añicos el sentido común.

Los neodarwinistas embanderan bien alto sus creencias ya ajadas, oponiéndose cerrilmente a toda otra visión. El drama es que quien les hace sombra, el Creacionismo, no es otra teoría, otro paradigma, es la otra faz de la misma locura. Y de este modo no se puede dialogar con ellos. Siguen el raíl del pensamiento unidimensinal escrito en hebreo por el Jehová de la Biblia, al pie de la letra. Al final, dicen, el Arca de Noé era más grande de lo que creemos, y albergó sin dificultad todas las especies de animales no sólo actuales, o de los grandes mamíferos, sino también a todas las especies de dinosaurios, bien acopladitos, para entrar todos. Quizás Noé, al final, era un científico que recogió muestras de ADN de todas las especies vivas creadas por Dios, y claro, de este modo y con cámaras frigoríficas, quizás si le dio espacio el Arca.

Los modelos de emergencia y autoorganización nos hacen también sonreír. Al final la vida surge, según ellos de la complejidad de los procesos químicos, y la conciencia de la interacción de las neuronas. Se confunde causa con efecto, en medio del caos vital que tanto les gusta estudiar. Al final el arquitecto surge, nace, al finalizar la obra, pues esta se autoorganiza y revela al creador. Nace ya adulto y armado, de la cabeza de Zeus, como la mítica Atenea. O éste, el arquitecto, simplemente nunca existió, es un espejismo. No hay arquitecto, ni plano, éste no es sino la abstracción del trabajo realizado, todos juntos y organizados, empujados estocásticamente por la nada, que al final tampoco existe, pues sólo es nada. El pensamiento del arquitecto brota de la obra, no es que sea revelado por la misma. Al final no es el niño quien se subió a la bicicleta, es ésta quien le dijo al niño donde deberían ir y cómo.

Es curioso pensar que todo lo que el hombre inventa ya lo había hecho antes la naturaleza. Forjamos “artificialmente” Fullereno en los laboratorios (aplicando laser a un grafito) y luego lo encontramos en el espacio. Durante muchos años se dijo que el laser era una invención exclusivamente humana, hasta que se descubrió que ciertas estrellas y nebulosas lo emitían. Quizás olvidamos que en latín “inventar” significa en realidad “descubrir”.

En el Universo y en todas las manifestaciones de la Vida hay un orden mecánico e inteligente al mismo tiempo; estructural y vital. Un orden asombroso que es literalmente imposible que sea producto del acaso. La probabilidad que por azar se manifieste el orden que muestra en la más ínfima de sus partes es casi cero, y la del segundo evento que le suceda, de nuevo ordenado, es otra vez cero. O sea, aunque hubiésemos esperado una eternidad, como decía Leibniz para que se diera la coyuntura favorable para que se dé el orden que observamos, en cualquier momento y parte que elijamos, y sólo de la naturaleza que conocemos, la probabilidad de poder evolucionar al momento siguiente por azar es casi cero. O sea, que tampoco ese argumento sirve. Imaginemos que viésemos la destrucción de las Torres Gemelas, cualquiera que sea la causa real que las hizo caer, en un video, al contrario. O sea que partiendo de la masa de cemento, amianto, vapor de agua, cenizas, cadáveres carbonizados, destellos de luz y calor, estruendo, metales, las moléculas biológicas de todos los que en ella perecieron, etc., etc., y ahora, con ellas, con una “implosión” al azar consiguiésemos rehacer cómo estaban cuando todo estaba en su lugar, vivo, etc. Esa es la probabilidad de que el orden vital que presenciamos en la naturaleza en cada momento, sea producto del azar. Hay una tendencia en la materia al caos, al desorden, cuya medida es la entropía, que siempre aumenta si nada se le opone (Segundo Principio de la Termodinámica). Sólo cuando hay fuerzas e inteligencias ordenadoras (pues no hay orden sin inteligencia, ni ejecución ordenada sin plan) la entropía se invierte, la tendencia natural de la materia al desorden es contrarrestada por la de la inteligencia, la vida y la voluntad al orden. Como decían los clásicos, el Theos –conjunto de fuerzas divinas- hace del Caos un Cosmos, palabra griega que significa, precisamente, “Orden”. En la Doctrina Secreta de H.P.Blavatsky, en la Filosofía Jaina y en el más elemental sentido común el orden de la naturaleza es la acción coordinada de infinidad de fuerzas y presencias inteligentes, invisibles, que actúan desde dentro de la misma materia ejecutando un plan, regulándolo, ajustándolo para que lo uno interactúe con lo otro, o con el medio: en un proceso de homeostasia que es absolutamente imposible sin una inteligencia y senciencia al mismo tiempo. Una acción coordinada a la que llamamos, precisamente “vida”, y que no comienza con la primera célula sino que ya existe en las fuerzas combinadas que hacen que las partículas intraatómicas generen estos sistemas solares en miniatura que llamamos átomos, y éstos, moléculas inorgánicas, y éstas la química que va a soportar la vida. La misma vida, plan o acción inteligente, que hace que las que llamamos constantes de la naturaleza (carga del electrón, la constante de gravitación universal, etc.), sean tales y ni mínimamente más ni mínimamente menos, con lo que la existencia sería, simplemente inviable. El recurso de los científicos de, incapaces de solucionar este problema con sus insuficientes premisas, acudir a los “multiversos” para explicar nuestro cosmos es o una huida hacia adelante, o una inversión del razonamiento científico, que tiene que explicar lo desconocido por lo conocido y no al contrario. Además Platón se adelantó a esta hipótesis absurda con un argumento demoledor: “El Universo es uno, porque si fuesen dos, serían tres, el primero, el segundo, y el que vincula o reúne a los dos, y así hasta el infinito”.

En realidad, nuestro paradigma o modelo estándar actual es aquejado por lo que refieren dos enseñanzas antiguas o fábulas: “el rey va desnudo” y “las ramas no nos dejan ver el árbol”. Por no decir los compromisos que adquieren los educandos –compromiso a veces fatal y con capacidad inquisitorial de arruinar la vida y carrera de los audaces que no lo cumplan-de no contradecir la versión oficial que han aprendido, a fuerza de martillo y clavos mentales.

Así que, finalmente, el que cambia el paradigma es el que viene de fuera, cuya mente no está formateada, y ve las cosas simplemente como son, no como los otros te llegan a obligar a ver que sea, comulgando con ruedas de molino.

Es lo que sucede, en gran parte, con el autor del libro “El Universo Programado”, el lisboeta Miguel Ribeiro (1952), médico de formación y profesión, y fotógrafo en exposiciones internacionales. Él mismo refiere en una nota introductoria cómo surgió el libro, que es en realidad la exposición de una tesis de cómo el universo y la vida funcionan en base a un programa semejante al de un computador consciente, con instrucciones en el ADN y en la misma estructura de la materia semejantes a las de ejecución de programas informáticos. ¿No habíamos dicho antes que el ser humano no inventa nada, que sólo lo descubre? ¡La propia naturaleza es continuamente una prueba de computación digital, septenaria y cuántica en todas sus operaciones! Bien, este autor, Miguel Ribeiro cuenta cómo tuvo la idea:

“No me acuerdo por qué razón compré, excepcionalmente, un ejemplar de la revista National Geographic (20, Nov. 2006). Lo que me intrigó en el artículo de Carl Zimmer fue darme cuenta de que el material genético para una innovación, tal como la cabeza, la flor o la pluma, ya existía en especies precursoras sin estas estructuras. El hecho de no conseguir encuadrar esta información en lo que yo pensaba que era el ámbito de la evolución darwinista me intrigó durante un día o dos, después de los cuales se me fue del pensamiento. En aquel momento la fotografía y mi trabajo médico de todos los días monopolizaban mis intereses y preocupaciones.

A finales del 2007, decidí secuenciar fotografías en blanco y negro en filmes cortos, con música. Para ocupar las largas horas de digitalización de los más de mil negativos, me dediqué a ver documentales y leer sobre vida animal, evolución y cosmología, y me fui dando cuenta, poco a poco, de la inimaginable complejidad de las cosas y, en particular, de la vida.

Descubrir que el universo está regido por principios matemáticos me pareció irreconciliable con el modelo aleatorio. En contradicción con este modelo había, también, varias teorías basadas en el papel central de la información en el universo que, siguiendo a “it from bit” de J.A. Wheeler, ha ido teniendo cada vez más aceptación en los últimos años. En verdad, el modelo aleatorio, lejos de corresponder a una necesidad intrínseca de la cosmología, tuvo su origen en la extrapolación automática de la evolución neodarwinista: si la vida ha emergido y se desarrolló como un fenómeno aleatorio, el universo que alberga será, también, necesariamente, aleatorio.

Sin embargo, la emergencia de la vida representó una mudanza de esquema, incompatible, de este modo, con un universo que se desarrolla por azar. Y el patrón de la evolución hacia la complejidad, antes o después de la emergencia de la vida, se mantuvo inalterado, indiferente a la selección natural. Por otro lado, el programa de la célula parece estar inevitablemente contenido en el “ADN-basura”[1], por lo que está fuera del alcance de la misma selección natural. Más allá de todo esto, la evolución por mutación aleatoria es matemáticamente irrealizable, dada la dimensión del genoma.”

Un ejemplo que usa, entre decenas, es el de la conformación de la primera célula autónoma, la más simple, desde la que emergería todo el “Arbol de Vida” de los millones de especies. Aun en su extrema simplicidad, en comparación con las otras, necesita el orden estricto de 1 millón de nucleótidos –las letras del ADN-, con lo que sabiendo que cada par de bases sólo puede sufrir mutación de tres formas diferentes, da una probabilidad inversa de 3 elevado a 1 millón, que es aproximadamente 10-475.000

Un número inmenso, imposible de imaginar. Pensemos en todos los átomos que hay en todo el universo, y que uno de ellos tuviera una “marca especial”, y que una máquina nos pusiese aleatoriamente en cualquier lugar de todo el universo y nosotros, con unas superpinzas protónicas escogiésemos el átomo que está exactamente junto a la punta de nuestra nariz –y esto ya es un asunto arduo, pues habría miles de billones-, pues bien[2], 10-100 es una probabilidad menor. ¡Cuánto no será 10-475.000! Cada “diez veces menos” es una unidad que añadimos al superíndice. La vida o existencia desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande –o sea, desde el neutrino[3] hasta el universo mismo- se despliega en un rango de 50 potencias de diez que va desde el 10-22metros (el neutrino) hasta el 1030metros del Cosmos observable (la Biblia científica afirma con pompa y solemnidad que luego el universo real es 250 veces más grande que el observable). ¡Cuánto serán, entonces, 475.000 potencias de diez!

Aunque el autor no lo quiera, esta teoría del universo programado está dentro, o es muy semejante a la del “diseño inteligente” (que nada tiene que ver con un Dios personal ni con el Creacionismo), pues él mismo menciona la excelsa inteligencia del diseño que permite el programa de acción de la naturaleza y la vida.

Es una alegría del alma saber que poco a poco, la observación objetiva de la vida nos permite abrir ventanas para que entren en la mente los rayos de luz de una nueva comprensión. Rayos de luz que hieren como espada en llamas las sombras creadas por el paradigma mecánico nihilista que aún nos gobierna, pero que ya está sentenciado a muerte.

Vamos a dedicar el próximo artículo a exponer y comentar las ideas principales de esta obra, ciertamente revolucionaria, “Universo Programado”.

 

Jose Carlos Fernández

Almada, 25 de mayo del 2018


[1] En inglés Junk-DNA, nombre infame, donde los haya, que es imperativo cambiarlo, con lo que ahora ya sabemos, y usar sólo su otro nombre, que es ncADN, o sea, “ADN no codificante”, que no está destinado a codificar proteínas.

[2] Pues el número 10100 es, según nuestra ciencia superior al número de átomos en el Universo.

[3] Cuya masa se dice que es dos millones de veces inferior a la del electrón.

1 comentario en “¿Universo programado o inteligente?”

  1. Et voilá! … El “ evolucionismo”da origen al “creacionismo”.
    Buenas sean, Don Jose Carlos.
    Una línea del mentalismo afirma,!más que sugiere, la dinámica de “proyección mental” como estratégia de expansión universal. Muy en línea, dicho dea de paso, con esas cosas que se leen en el Kybalion y, también, con esas líneas que nos regaló en su artículo sobre las analogías… y mire usted, Maestro, como no sólo la inteligencia artificial sino también la ingeniería genética, con el ya polémico CRISPR/Cas 9, dibujan más allá del esbozo un Hombre auto-creador de sí mismo como Ser.

    … Y es que ya lo contó Miguel Ángel en su Capilla Sixtina… Un Dios, envuelto en tul rosáceo, mezcla de rojo y blanco ( de fuego y aire, afirmaba Trismegisto); en fin, de sentimiento y palabra (que es acción/ verbo), toca con su dedo índice ( blanco; pulmón; aire; palabra) de mano derecha ( Yang/dar) a un Adán desnudo, animal, en su dedo, también, índice pero de mano izquierda ( Yin/ recibir)…

    … Porque “El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve”… pero la cosa va “más allá” de modo que si El Hombre es capaz de sacarlo fuera es porque, ya, lo lleva dentro… cosas de La Ecolución Creacionista…

    Si Dios supera los límites establecidos por, hoy obsoletas religiones y corrientes espirituales, conseguirá dejar de ser un Ente o una Entidad o un mero concepto abstracto sin nombre, para ocupar el status que le corresponde y que es el de Estado de Conciencia…
    … El Hombre dejará de ser un pecador de nacimiento y tendrá que asumir las consecuencias, constructivas o destructivas, de su nuevo nivel de frecuencia sin poder esconder sus responsabilidades metafísicas por mucho que pese a los físicos cuánticos;, quienes siguen buscando “el puente” y sin caer en la cuenta de que lo que trastoca los resultados de sus experimentos es una variable del observador que han pasado por alto… La propiocepción; el parámetro de conciencia que determina el circunstancial; lo observado ( permítame sugerirle, con sincera humildad, la última entrega del podcast “Coffee break. Señal y ruido” Ep. 166).

    … En fin, que el ADN y su naturaleza cuántica, no se andan con medias tintas, ni verdades ocultas en cuanto a lo que La Vida se refiere. Otra cosa es tener El Valor de verlo al mirarlo… Pero aqui todos somos y estamos.

    … Y hay más aunque eso es otra Historia… ¿ Dónde está El Tiempo, si sólo se vive El Presente y éste sólo dura un instante:?

    Un abrazo cercano…
    Álvaro

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