Ciencia

Un pequeño paso para el Hombre, un salto gigante para la Humanidad

Seguro que los que ya tenemos cierta edad, recordaremos todos la llegada del módulo lunar Eagle, del Apolo XI a lo que los antiguos llamaron “madre de la Tierra”.

El 20 de Julio de 1969, el astronauta Neil Amstrong descendió por la escalera del Eagle, y alcanzó la superficie lunar, en el Valle de la Tranquilidad. Su corazón, a pesar del entrenamiento de años, latía a 160 pulsaciones por minuto. Antes había tenido que conducir manualmente y fuera de lo planeado la nave, debido a un imprevisto, contando los segundos de combustible que le quedaban. Pero al descender se sintió volar, gracias a la débil gravedad de la Luna. Dio el primer paso y ante un mundo atónito y expectante pronunció la que es hoy una de las frases más famosas de la Historia, o, en todo caso, del siglo XX:

ONE STEP FOR (A) MAN, ONE GIANT LEAP FOR MANKIND

“Un pequeño paso para un hombre, un salto gigante para la humanidad”

Neil Amstrong con su traje espacial

Analicemos la perfección de esta oración, que usa, como figuras retóricas:

-Una anáfora, la repetición del “One” al inicio del periodo.

-Una metonimia, pues se asocia o simboliza la humanidad con uno de sus integrantes, que da un salto.

-Una metáfora, pues se representa la evolución como un camino con desniveles.

-Un estructura sintáctica semejante, término a término de los dos periodos

ONE STEP                                         FOR                      (A)  MAN,

ONE GIANT LEAP                             FOR                      MANKIND

-Una prosopopeya, ya que se personifica a la condición humana (mankind) como si fuera un personaje, “que salta”

Que podemos escuchar aquí

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/48/Frase_de_Neil_Armstrong.ogg

La primera vez que escuché con plena conciencia esta frase pensé –y aún creo lo mismo- que era genial, la frase “perfecta” para un momento como ese; una inspiración casi divina. Máxime si la había concebido en medio de la tensión a que debía estar sometido, sin saber realmente si la muerte le podía sobrevenir, al entrar en contacto con un tipo de energía hasta entonces desconocida –y que no hubiera captado el instrumental electrónico o mecánico de expediciones anteriores.

El polvo lunar también podía ejercer quizás una acción poderosamente disolvente –como se dice del polvo de Marte- que destruyera en minutos el traje de astronauta. Y de hecho, en cierto modo así lo hacía, pues el polvo lunar no tiene nada que ver con el de la Tierra. Es causado por los impactos continuos de los meteoritos, “y el bombardeo interestelar de partículas atómicas cargadas, durante millones de años”[1]. Es un polvo que está cargado eléctricamente y se adhiere a lo que toca, y corta como hojas microscópicas de afeitar. Es extremamente abrasivo, semejante al vidrio pulverizado. De hecho es en gran parte cristal de dióxido de silicio; el impacto de los meteoritos funde la tierra en la superficie en cristal, quebrándola en pedazos mínimos.

En fin razones para temer tenía, y no sólo por el polvo, que desgastaba la suela de las botas en minutos. Pensemos, después, en el temor natural a lo desconocido, a lo que no entre en ninguna categoría que se pueda ni sospechar. Por ejemplo, que aún muriendo, su alma, fuera de la Tierra ya no quedase protegida por el Aura de nuestra Gran Madre, y se disolviera en la nada.

La frase de Neil Amstrong era demasiado genial para creer que había brotado de la inspiración y del momento. Decidí investigar el tema un poco. Efectivamente, él dijo en varias entrevistas que estas palabras habían nacido de la ocasión, y en ese mismo instante.

Busqué la grabación original en internet y ¡tate!, la frase era pronunciada con dificultad; se prolonga largos segundos entre la primera y la segunda parte, se entrecorta en un lugar imposible si tal oración es dicha según se piensa. Y además, faltaba la “a” (un) que está entre paréntesis, y que es fundamental si se quiere que la frase tenga sentido. El propio Neil Amstrong dijo que juraría haber pronunciado dicha “a”, y sólo tras oír la grabación varias veces, se dio cuenta que no. Incluso durante decenas de años ha habido encendidos debates sobre si la ausencia de la “a” era un error o encubría un significado profundo. “Man”, sin la “a” que debía antecederle significa “humanidad”, lo mismo que “mankind”, y ahí no tiene sentido, la frase no aportaría nada.

Como siempre, la verdad es más simple. Entre cientos de tareas encomendadas, tenía la aparentemente fácil de decir estas palabras de memoria, nada más pisar la Luna. Pero la tensión del momento le hizo dudar, y la dijo entrecortadamente, olvidándose además del artículo.

Por qué, con un carácter tan sincero y humilde, mintió al mundo, al decir que la había improvisado. Casi seguro que le obligaron a ello, y desde luego esto no fue de su agrado. Saber que cuando le preguntasen por esta frase tendría que mentir no debió hacerle ninguna gracia. Y por qué mentir? Porque decir que esta frase no era del momento, o que había sido pensada durante horas, días o semanas por el equipo de Imagen de la NASA (si es que esto es así), no quedaba bien, perdía fuerza y protagonismo.

Poco después de morir Neil Amstrong, su hermano, en una entrevista, dijo que antes del viaje a la Luna el astronauta le había enseñado la frase, y que le hizo pronunciarla en voz alta, sin decirle para qué era, ni quién la había pensado. Quizás lo hizo para lavar su conciencia y que la verdad, al final, de un modo u otro, saliera a la luz.

Hoy esta frase es histórica, y por desgracia cientos de millones de personas creen, conspiranoicamente que dicho viaje fue un fraude, una estafa a la humanidad, que nunca se realizó. Y ciertamente que es extraño que sólo se hicieran seis expediciones con astronautas “in situ”. Y la última hace más de 40 años. Con todos los adelantos de la ciencia y la tecnología, ¿no habría mucho que hacer allí que requiriese la presencia humana? ¿Y por qué los rusos nunca lo consiguieron? Ni los rusos, ni los chinos ni nadie, nunca más, nadie, desde el año 1976 pisó la Luna. Pues nadie más fue, con hombres a lo que las Doctrinas Esotéricas dicen que fue la primitiva morada de la Humanidad.

De todos modos hay pruebas ineludibles, de puro sentido común, de que, efectivamente se fue a la Luna. Ver, por ejemplo, “Top 5 Moon landing evidence”. Y aquí no se incluye la que es, según mi opinión, la prueba determinante, el movimiento del péndulo simple en la Luna.

Sabemos que el péndulo ideal oscila siguiendo la fórmula:

 

 

Donde T es el periodo de oscilación, l la longitud del péndulo y g la aceleración de la gravedad.

Como la gravedad lunar es 6 veces menos que la terrestre, el péndulo oscila más lentamente:

 

 

Podríamos decir o pensar que este movimiento fue falsificado, grabándolo a velocidad normal y luego lentificándolo con la cámara. Pero esto no es posible, porque al igualar la velocidad del péndulo de la Luna con la de la Tierra, el astronauta se mueve y agita de modo imposible, y no hay cortes en la filmación.[2]

Grandes sabios anunciaron a finales de los años 50 que era mucho más importante y útil dedicar nuestros esfuerzos exploratorios y científicos al fondo de los océanos, que la importancia de los viajes al espacio era ante todo militar, y por lo tanto, por más que se disimulase, temible. Una infinidad de formas de vida (con los beneficios de su conocimiento para la humanidad entera) nos esperan en los fondos abisales del mar. De momento, en la Luna, cadáver helado, han quedado unas huellas –heroicas, sin duda- en medio de un silencio de muerte. Preámbulo de otra expedición aún más temible e inútil, llena de malos augurios, y que si no imposible, está mucho más lejana de lo que creímos. El sueño de Von Braun, el inventor de los cohetes espaciales (y los V1,2,3,4,5 de la Alemania nazi) y padre real de la Astronáutica, no era ir a la Luna, sino a Marte. Y en el imaginario de los años 60 estaba que en el año 2000 habría colonias en Marte donde podríamos ir de vacaciones. ¡Mejor unas vacaciones en el mar! ¡Sea la inmensidad y la Noche Infinita la que abrace nuestras almas, pero la naturaleza de la Tierra y la luz filtrada por la atmósfera nuestros cuerpos y aventuras de vida!

 

Jose Carlos Fernández

Almada, 24 de Enero del 2018


[1] Según dice en la wikipedia de España.

[2] Ver, por ejemplo, https://www.youtube.com/watch?v=HVxmMP4iF0E

1 comentario en “Un pequeño paso para el Hombre, un salto gigante para la Humanidad”

  1. Interesante por todos lados, este artículo que comparte con quien guste, Don Jose Carlos.
    Buenas noches.
    ¿ Qué me dice de la relación entre la historia de “La cueva de los tayos”, Neil Amstrong, El Vaticano y la C.i.A.? ¿ Qué sabía o quiso saber el astronauta al volver de La Luna? ¿ Que sabía El Varicano?… Creacionismo o Evolucionismo… Quizás Una Creación bajo las leyes evolucionistas, como postula Don Andrés Congregado Ciudad en su trabajo El Oráculo de Sherab Thaching, dando un “giro de tuerca” totalmente hetedoroxo, casi opuesto, a Las Artes Marciales.
    Gracias, una vez más por su tiempo y vocación.
    Á. Ponte.

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