Simbolismo

Los mil nombres de Lakshmi, la diosa del amor

Fragmento de sarcófago mostrando a Isis llorosa, del Museo de Brooklin

En Egipto, la gran Diosa Isis, diosa del Amor y Gran Madre -en que se inspiraron tantas diosas en la antigüedad, y hasta las imágenes de nuestras vírgenes cristianas- recibía el apelativo de “Diosa de los Mil Nombres” por las infinitas formas que asume el amor y la vida para expresarse, y también por la gran variedad de nombres y maneras en que se adoraba a la Madre del Mundo. El jeroglífico de Isis, formado por su Trono-Escalera (Reina de cuanto vive, y camino de ascensión de las almas a Dios), por el Huevo (por como éste oculta y alienta la vida) y por un semicírculo que representa todo cuanto es femenino (imaginamos que el otro semicírculo sería lo masculino); incluía los elementos fundamentales. Pero luego los epítetos y atributos de esta Diosa y sus variantes se abren con la misma profusión que las ramas del Árbol de Vida que es.

En la India, desde el llamado periodo postvédico, nos encontramos, en su literatura sagrada larguísimas enumeraciones de nombres y epítetos de sus Dioses, a los que se denomina, generalmente “sahasranama” (literalmente “mil nombres”). Son frecuentemente 1008, o 1033 nombres de un solo Dios, escritos sin explicaciones, un nombre a continuación de otro, hasta el final. En el pensamiento indoeuropeo, como vemos, por ejemplo en la Ilíada, es normal ver el nombre del Dios acompañado de diferentes epítetos que pertenecen, muchas veces, en exclusiva, sólo a ese Dios o héroe, como Hebe, “la de sandalias de oro”, o Aquiles,” el de los pies veloces”, o Afrodita, “la del trono de rosas”, etc. El primer sahasranama,  y el más famoso es el de Vishnu, que aparece en el Mahabharata, enumeración de mil nombres que es una joya filosófica (y esotérica) Pues si Vishnu es el poder conservador de la Naturaleza, o sea, la Vida Universal, que “todo lo llena” (vish), estos mil nombres son los atributos de esta misma Vida Una o Luz Espíritu-Materia que en su infinitud, colma los recipientes de los infinitos seres vivos. El gran filósofo vedantino, Shankaracharya, hizo precisamente su primer comentario sobre este texto de Vyasa, explicando uno a uno todos los nombres del Dios que forma con Brahma y Shiva la Trimurti hindú.

Diosa Laxmi, emergiendo de un loto

Posteriores al mencionado del Mahabharata, tenemos, por ejemplo el sahasranama de Lalita -literalmente, “la que juega”, una de las formas de Parvati, la diosa consorte, shakti o energía de Shiva- escrito en el Brahmanda Purana. O el sahasranama de Shiva en el Mahabharata (libro XIII). O el dedicado al Dios de la Sabiduría, “que remueve los obstáculos”, el señor de las huestes celestes, Ganesha, con cabeza de elefante. También a su hermano, el dios de la guerra, Kartikeya, asociado a las Pléyades. O incluso no sólo a dioses, sino a sus encarnaciones o avataras en la Tierra, como el sahasranama dedicado a Narasimha (“el hombre-león”) un avatar de Vishnu.

La enumeración se puede hacer cantada o recitada,  incluso en los rituales propios del Dios, y salvo el del Mahabharata, entran en el género stotra o devocional, no aparecen en los primeros textos clásicos y sí más en el periodo de literatura medieval. Los epítetos se encuadran por veces en las narraciones religiosas del Dios en cuestión, u otras veces son independientes, profundamente filosóficas y aún esotéricas, dejándonos estupefactos, como cuando se llama a Lakshmi, “señora de las abejas”, “eje del mundo” o “aquella que está en medio de la batalla”, o “la que hace nacer las estrellas desde su corazón”.

Laxmi junto a Vishnu Narayana

 

De esta Diosa, Lakshmi, hay, por lo menos, dos sahasranama, uno en el Padma Purana[1] (Padma significa “loto” y es, precisamente uno de los nombres de la Diosa del Amor) y en el Skanda Purana (asociado al dios de la Guerra, por lo que asume características más shivaíticas).

Lakshmi es muy semejante a la diosa del amor de Grecia, Afrodita, y como ella nace de la espuma del mar. Ella, Lakshmi, lo hace de la espuma del mar de leche, cuando los dioses y los asuras (los antidioses o titanes) batieron estas aguas primordiales en una especie de ritual para obtener armas mágicas y tesoros divinos (el llamado Shamudra Mantana) y evitar también la destrucción del mundo. Curiosamente muchos de los epítetos son idénticos a los que recibe Afrodita en la religión griega y es imposible negar un origen indoeuropeo común.

La raíz etimológica de su nombre es laks y laksa, que significan “conocer”, “observar”, “percibir”, “comprender”, y también “objetivo”, “finalidad”. La verdadera fortuna y riqueza se fundamenta en comprender y trabajar en dirección a la verdadera finalidad de nuestra vida. También representa la conciencia, el saber, la luz interior que permiten desarrollar la verdadera condición humana, o la vocación de cada uno. El nombre de Sri, con el que también es habitualmente conocida la Diosa significa “prosperidad”. Literalmente, o etimológicamente sri es “luz que se difunde”, “radiación”, y de ahí, “gracia”, “esplendor”, “lustre”, “belleza”, “riqueza”, “prosperidad”, convirtiéndose en un título de dignidad, como el Mr. Inglés o el Don castellano.

Escena del Samudra Manthano o batir del océano de leche entre Devas y Asuras, de donde surgen Laxmi, el Amrita, las Armas Mágicas de los dioses, etc.

Lakshmi, además del amor, es la diosa de las riquezas, del oro y las joyas, externas e internas. Sus vestimentas, rojas y doradas, hacen referencia a la vida –rojo, sangre- y a la luz y la riqueza, al oro, el más noble y fuerte de todos los metales. Se mencionan incluso ocho formas de riquezas, desde las monetarias (signo de abundancia) hasta la pura del amor (Adi Lakshmi), pasando por riquezas de continuidad (progenie, discípulos u obras realizadas), de coraje, de fertilidad, de educación y conocimiento, de victoria, y de simientes (riqueza de futuro). Se la asocia al número 8 y su figura geométrica, llamada “estrella de Lakshmi” son dos cuadrados entrelazados (un octógono estrella), figura que H.P.Blavatsky asocia a Venus, y a su influencia sobre su planeta hermano, la Tierra. Pues, ciertamente Lakshmi es Venus, el despertar de la conciencia humana, la luz inteligible que permite ser vivida gracias a ella, la blanca espuma del mar y las flores que, como estrellas, ornaron la Tierra con su belleza desde hace decenas de millones de años, cuando el ser humano abrió los ojos a la vida, por primera vez consciente de sí mismo y de lo que le rodeaba.

 

Su fiesta principal es la Diwali, la Fiesta de las Luces, celebrada en otoño (entre mediados de octubre y de noviembre), durante cinco días, es el Año Nuevo hindú, una de las más fiestas más bellas de su folclore y religión. Las casas se limpian y adornan, se encienden lámparas dentro y fuera de ellas, la gente se engalana con sus mejores prendas, rinden culto a la diosa, la más auspiciosa del panteón hindú, y se hacen regalos entre familiares y amigos. Siendo ella la diosa de las riquezas, son estos los mejores días para comprar y gastar. Se ofrecen flores,  incienso y monedas a la Diosa y se depositan barcos de papel o lamparillas en los ríos sagrados, cuanto más lejos lleguen se entiende que más será la fortuna del año. Se abren las puertas y ventanas para que las bendiciones del amor y la fortuna lleguen al corazón de cada uno.

Esta Diosa, que es la madre de Kama, el Amor, tiene – como su esposo Vishnu- varios avataras que han encarnado en el espacio tiempo de los mortales humanos: por ejemplo, es la dulce Sita, acompañando a Rama; y Rukmini, la amada de Krishna.

Estrella de Laxmi, uno de los símbolos que la identifican

 

Retornando al sahasranama de Lakshmi, y centrándonos en el texto incluido en el Skanda Purana, se la llama, entre otros muchos nombres, y sin orden de importancia:

ANANTANITYA –“Sin fin y para siempre”. Pues todo nace en y desde el Amor, todo a él retorna, todo está permanentemente en él. Y lo mismo, si en vez de decir Amor decimos “Sabiduría” o “Vida Una” o “Movimiento”

JANARANJANI- “Que hace a la gente feliz”. Pues representa la plenitud, la abundancia, la verdadera riqueza (de valor, de progenie, de virtudes, de conocimiento, etc.), en fin, todo aquello que hace feliz. Recordemos a Aristóteles cuando en Ética a Nicómaco dice que todos los seres vivos buscan la felicidad, o sea, la plenitud, y que para el ser humano la plenitud es la “sabiduría”, la luz de la “comprensión”, la experiencia del “significado último” de la vida (otros tres nombres, precisamente, de esta Diosa)

MAHAMAYA- “Gran Encantadora”, el juego de la vida y de las formas que mueve todo hacia adelante, buscando la perfección, la realización plena. La profesora Delia Steinberg Guzmán, Maestra, con mayúsculas, del autor de estas líneas, escribió un libro maravilloso sobre este tema, llamado, precisamente, “Los Juegos de Maya”.

Bodhisatva Vasudhara, como Señor de las Riquezas, equivalente, en el budismo a Laxmi en el hinduísmo

 

KALARATRI- “La Noche y el Tiempo”, una bella forma de mencionar a la Gran Madre o la Vida Universal, pues es la matriz en que todo nace y se desarrolla. Recordemos el magnífico poema de Novalis, el Himno a la Noche, o el de Fernando Pessoa, de “Vem, o Noite”, ahí están las Diosas del Amor, del Perdón, de la Eterna Redención, gracias a la cual nada cae eternamente, nada pierde su rumbo para siempre, hay siempre un retorno al “Gran Refugio” de todos los seres (otro de los nombres de Lakshmi en este Sahasranama).

KAMAKSHI- “Aquella que satisface todos los deseos con su mirada”, pues es la suma belleza, el Ideal que enamora cada uno de nuestros actos, el Grial de nuestra existencia (también se la llama “cáliz de oro” o la “portadora del cáliz de oro”)

UMA o PARVATI- “La hija de la Montaña”, pues aquí la Montaña o Himavat es lo que las tradiciones teosóficas llaman “Corazón de la Jerarquía” y la Pirámide de Iniciados que, como Venus, llevan la Luz de Dios a los corazones humanos. Ella, la Diosa, simbolizaría la Luz que trae su mensaje de vida y de amor, de voluntad e inteligencia.

LOKAMATA –“Madre del Mundo” o “madre de todos los lugares”, pues todo vive en Ella

VELAA –“Aquella que vive en el filo del tiempo”, pues como el trazo de un circunferencia, acoge al tiempo en su seno y todo lo que sucede en su matriz, pero indica también el brillo y la eternidad que en todo vive. Es, como la mente, quien traduce las formas de la eternidad al tiempo, y quien lleva los mensajes del tiempo a la vida inmóvil de la memoria[2], otra forma de eternidad, o aún al de las esencias. Tal y como la espuma del mar muere en la playa. Con esta espuma, que es símbolo de la Diosa, la vida universal alcanza el reino de lo perecedero, y de él se retira, haciendo volver a sus Hijos, que son como gotas de agua, a su seno.

ARUPA- “Sin forma”, “sin límites ni definiciones”, como el Tao que menciona Lao Tse, o como la Vida-Una, que sin embargo, se convierte en miles de existencias con sus formas y límites

BAHURUPA- “Aquella que asume diversas formas” o

VISWARUPINI- “Aquella cuya forma es todo y cada uno de los seres”, de “vish”- llenar.

PANCHABHUTATMICA- “El Alma de los Cinco Elementos”, es el alma misma de la materia y de todas las formas que asume.

KRIYASHAKTI-  Literalmente “Poder Acción”. El poder de la mente humana y divina que permite imaginar y crear, modelar la vida y las formas vistiéndolas primero de la materia de nuestros pensamientos, y luego de materia objetiva, para que se conviertan en físicamente reales y sensibles. La luz mental como poder de evocación, de creación.

SHANKYA- “Números”, pues es, como la mente, el alma de los números, y como la luz, aquella que nos permite discernir las formas, sombras inmateriales de estos mismos números.

SHUDDA- “Pura, limpia, libre de error, verdadera”. El error no está en la mente, sino en las fantasías que sobre ella proyectamos. La felicidad está en el amor y no en las sombras egoístas que en él proyectamos.

TARA- “Estrella”, pues es la Estrella de la Salvación, Venus, la más bella en el cielo nocturno, la estrella del amor y de la luz mental.

DHARADHARA – “Soporta a quien soporta”, o sea, en uno de sus significados, la “que sujeta la Tierra”, o sea, su Alma. Pues Dhara significa tanto “la que soporta” como “la Tierra”

BHAVA BANDHA VINASHINI- “Quien destruye las ataduras de la mente emocional”, pues la sabiduría nos hace quebrar estas cadenas, y el amor transmuta la emoción en puro sentimiento, que ya no limita ni encadena, sino que se abre como una flor a la belleza del universo.

YUDDHA MADHYA STHITA- “Aquella que está en medio de la batalla”, pues es la Gloria, el Éxtasis de la Victoria sobre nuestras propias limitaciones, es la Dama Ideal, como una Dulcinea que acompaña al Quijote en sus aventuras y batallas, el Amor que destruye la cárcel y libera al Alma.

Ídolo de la Diosa Laxmi, en el Templo de Hebbal en Karnataka, India

 

SIMHI- “Leona” pues es la Poderosa, como la diosa egipcia Sekhmet, también “Leona” y a quien los hijos del Nilo llamaban “la más bella de las diosas” Es el poder de la vida que evita que nadie se pierda, y lo evita aunque sea violentamente, con sus garras poderosas.

CHAKRADHARINI- “La que sostiene la Rueda”, la Rueda de la Acción, o la Rueda de la Tierra, o la Rueda del Mundo Entero, o la Rueda del Karma, o la de la Ley y la Justicia, pues es el espacio en que todo gira y en que todo encuentra el alimento y energía para seguir girando, evolucionando.

PRATYAK –Literalmente “hacia atrás” o “en la dirección opuesta” u “Oeste”. Si es el Oeste, es Véspero, la estrella del atardecer, Venus. Si es “hacia atrás” es aquello que va hacia lo íntimo, el amor, la comprensión, lo que está dentro, pues es lo femenino el interior de todo, ella es la señora de intramuros. Si es “en dirección opuesta” es porque todos se encuentran, antes o después con el amor, con él se cruzan, él les revela el íntimo sentido de la vida.

DVIMATRA- “La sílaba sagrada OM dos veces”. OM es Dios, es el Poder de Creación (A), Sostenimiento (U) y Destrucción-Renovación (M), el Logos Platónico. “Dos veces OM” significa que es el “Eco primordial” del poder divino, las concavidades del espacio en que éste reverbera, la Naturaleza como Espejo de lo Divino y que devuelve su imagen, la Gran Matriz en que resuena la Voz divina, y cuyo eco es el hijo, la luz, lo manifestado, el universo. También Dvimatra expresa el estado del sueño, el mundo interior, con imágenes, el reino de los Ideales, imágenes vivas, símbolos, y vehículos, por lo tanto, de los Divinos Arquetipos.

TASYAI- “La Diosa que eres Tú”. Pues la conciencia es el Yo, y el tú, el espejo donde ésta se encuentra. Y porque esta Diosa o Amor, o Luz Espiritual vive en lo íntimo de cada ser. También es Tú porque es el “Doble Luminoso” que nos hace volver al reino celeste. Pues también se la llama “la Diosa que enseña el recto camino”

HRIDISARVATARA KRUTI- “Que guarda las estrellas en su corazón”, bellísima metáfora, no sólo por ser la Noche el símbolo de lo Eterno Femenino, sino porque es el bondadoso poder que hace que cada uno encuentre la estrella de su destino en su propio corazón, “el lugar donde está la luz” (otro de sus nombres, JYOTIRVIDE).

MAHANIDRAA- “Gran Sueño”, en una clave, “la muerte” el gran descanso y retorno a las esencias, el Pralaya. En otra, la esencia de la vida, o sea, la vida de las esencias, pues como decía el profesor Jorge Ángel Livraga, “el río corre porque sueña que corre”, y nada es sin haber sido soñado antes. Y el sueño del Alma del Mundo es la vida de la naturaleza.

MINANETRA- Netra significa “ojos, líder, guía” y Mina, “pez”. Metafóricamente, ojos como peces, son las estrellas, en el mar de la noche. También “pez” es uno de los símbolos y nombres más antiguos del planeta Venus y de la conciencia luminosa que aporta. Ojo-Pez es Venus, como guía o duplo luminoso de la Tierra, según las viejas enseñanzas. Guía-Pez es la Estrella que guía nuestro destino, es la luz sabiduría que nos permite entender el sentido de todo. Recordemos la famosa escena del Mahabharata por la que Arjuna gana como esposa a Draupadi, que es el fuego espiritual mismo encarnado en forma de mujer. Tiene que acertar con una de sus flechas y mirando en un estanque que hace de espejo, el ojo de un pez que gira en una rueda en lo alto. Bellísima metáfora que requeriría mínimo un artículo entero para entrar en sus evocaciones filosóficas.

Los dioses Vishnu y Lakshmi en el Templo de Birla, en Jaipur

Estos son sólo algunos, muy pocos, de los mil nombres con que los sabios de la India llamaron a Lakshmi, la Diosa del Amor, ¡qué infinita filosofía hay detrás de este discurso de epítetos y  nombres, que son como puertas de oro, que nos permiten, no sólo adentrarnos en su literatura, sino en lo más profundo de nosotros mismos!

 

Jose Carlos Fernández

Almada, 29 de Junio del 2017


[1] Los Puranas, literalmente “antiguos” son textos mitológicos del periodo ya brahmánico donde se exponen, en relación con un Dios, procesos cosmogónicos, de creación del ser humano, genealogías divinas, heroicas, leyendas y acontecimientos, bajo un velo alegórico casi impenetrable, por lo profuso.

[2] SMRITI, “Memoria” es otro de los nombres de la Diosa en este sahasranama del Skanda Purana.

1 comentario en “Los mil nombres de Lakshmi, la diosa del amor”

  1. Que magnífica manera de acercarnos a la Diosa del Amor. He terminado la lectura con una gran sensación de plenitud interior. Gracias

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