Filosofía

Visión esotérica de los filósofos presocráticos griegos

 

“Decimos muchas falsedades con apariencias de verdad y proclamamos verdades cuando lo deseamos”

Hesíodo, Teogonía 27-8

Sala de los Filósofos. Museo Capitolino, Roma.
Sala de los Filósofos. Museo Capitolino, Roma.

 

Es usual leer en los libros de texto, medio fosilizados frente a la luz de los nuevos conocimientos y paradigmas, que la Filosofía nació en Grecia. Que los primeros esbozos del pensamiento lógico, y de la búsqueda de la causa material, final, agente y formal (el arkhe, término que por sí mismo merecería una intervención independiente en este Congreso) fueron, precisamente, realizados por los llamados Filósofos Presocráticos, y entre los cuales podemos también incluir a los Siete Sabios Griegos (como referencias de su época y dadores de máximas filosóficas y morales grabadas a fuego en el alma helénica).

Destacamos, por ejemplo, entre los primeros, y en orden cronológico a: Tales de MIleto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Jenófanes, Heráclito, Parménides, Anaxágoras, Zenón, Empédocles. Estos, y otros no mencionados serían los propiamente “presocráticos”, o sea, que nacieron antes de Sócrates. Pero generalmente son incluidos también en esta lista  Leucipo y Demócrito con su doctrina atomista de la Naturaleza.

Desde el nacimiento del primero, Tales (hacia el 630 a.C. aprox., y que es incluido también entre los 7 Sabios Griegos) hasta el último, Demócrito (460 a.C.) transcurren poco menos de dos siglos. Anuncian, coronan y finalizan el llamado Siglo de Oro de Pericles. Núcleo de la Grecia Clásica, a la que se refieren estas palabras del profesor Jorge Ángel Livraga (1930-1991), en sus Apuntes de Sociopolítica:

“Por circunstancias fácilmente explicables, pero ultérrimamente misteriosas, el proceso de endoculturización de la humanidad se efectúa en base a ciertos experimentos de “laboratorio”.

La Grecia clásica, y más aún, todo el periodo Helenístico, ha sido uno de esos “laboratorios” para lo que hoy llamamos “cultura occidental”.

Cientos de ideas artísticas, religiosas, científicas y políticas que se desarrollaron, fructificaron y murieron en un par escaso de siglos, reprodujeron en pequeño el drama que nuestra forma cultural está aún a medio desarrollar.”

Nos han repetido hasta la saciedad (ad nauseam), que estos filósofos presocráticos constituyen los primeros vagidos de la Filosofía, olvidándonos del desarrollo de ésta en Egipto (según proclamaron los mismísimos Filósofos Presocráticos) o en la India, con sus Seis Darshanas (entre las cuales la Escuela Atomista o Vaishesika, la Lógica o Nyaya , la pura metafísica o Vedanta y la Práctica o Ascética del Yoga). Antes de los Presocráticos el cielo oscuro estaba surcado de los relámpagos intuitivos del Mito y de sus mil desordenadas fantasías, según esta visión materialista, en que nos han dado a comer como a las crías de los pájaros. Después de estos Presocraticos habría llegado la luz meridiana de la racionalidad dialéctica de Aristóteles , la cumbre final de la Filosofía en esta civilización griega (y en todas sus áreas de Teoría del Conocimiento, Psicología, Hermenéutica, Estética, Ontología, Ética y Filosofía Política, etc.). Sin restar mérito, de ningún modo a Aristóteles, planteamos otra visión, que no es de ningún modo nueva. Platón la sintetiza en sus Diálogos, que son la quintaesencia maestra de todas las enseñanzas de los Filósofos Presocráticos. H.P.Blavatsky (1831-1891) dio mil pruebas de ella en sus cientos de artículos, en su Isis sin Velo y en su Doctrina Secreta, y el mismo profesor Jorge Ángel Livraga vuelve sobre la misma en una exposición y razonamientos que semejan el vuelo del águila en el cielo de la Mente.

Esta visión es la base del Hermetismo y del Eclecticismo, cuyo modo más definido lo encontramos en el Didaskalión y sobre todo, en la Escuela Ecléctica de Alejandría, fundada por  el misterioso Amonio Saccas. Según ella, las diferentes Escuelas de Filosofía (de la Antigüedad, y en la que, claro está no se incluye la actividad lucrativa y amoral de los Sofistas), la Ciencia, Tradiciones y lo que podemos llamar “Sabiduría viva de las Antiguas Civilizaciones”, así como el fundamento Político y Legal, el sistema de ascesis de la Religión y los cánones de un Arte Metafísico, todo ello irradiaría de la luz y llama alentada y vigilada de las Escuelas de Misterios. Escuelas cuyos conocimientos eran secretos, por lo poderosos e inaccesibles a la mente cotidiana del común de los mortales. Pero cuyos resplandores velados fueron la base del verdadero significado del mito y del quehacer filosófico, si legítimo. Según esta visión, juramentados de estas Escuelas de Misterios, en sus formas más internas o esotéricas, o en sus formas más externas, habrían sido la lista entera de estos filósofos Presocráticos, y desde luego, el mismo Platón, cuya doctrina íntegra básica habría expuesto bajo ciertos “velos”. Según esta visión, el Arkhé, o Causa, con mayúsculas (o sea, final, material, formal, etc.) que presentan estos Presocráticos no serían más que vislumbres, perspectivas de una Realidad Total o Logos, al que es difícil describir con palabras y sólo la metáfora apunta, como un dedo puede apuntar a una estrella, pero ni la define ni es dueño de ella.

El Mar sin fin del milesio Tales no es sólo, el que baña nuestras costas, se refiere a las Aguas Primordiales como símbolo repetido en todas las Cosmogonías. El Fuego de Heráclito es el Logos, el Dinamismo Universal, del que el fuego que conocemos es símbolo e imagen material. Lo Infinito (Apeiron) de Anaxímandro es la condición alfa y omega de todo, sumergida siempre en el misterio, en lo “sin límites”, como tan bellamente describiera el Bhagavad Gita hindú. El Aire de Anaxímenes es nuestro aire, o el estado gaseoso, y mucho más, es el Espacio que nutre, la envoltura amniótica de toda existencia, como lo es el fruto de la semilla que guarda en su seno; como nutre el aire a las plantas que besa. Los Cuatro Elementos de Empédocles, a los que llama “raíces”, y que malinterpretados, fueron un obstáculo serio para la comprensión científica de nuestra naturaleza; no son la tierra, agua, aire y fuego que percibimos, pues ellos en el pensamiento de este médico, poeta y mago de Agrigento, no son convertibles los unos en otros. Empédocles se refiere a los ejes fundamentales de la Existencia, un concepto que en el Esoterismo Hindú rescatado por H.P.Blavatsky menciona como “Los Cuatro Regentes del Karma” o de las direcciones del Espacio, y que podemos entender más fácilmente como los Elementos de la Astrología y cuyos Signos Fijos  (Leo, Escorpio, Tauro y Acuario) corporizan. Son también los Cuatro Planos (o mejor, los Arquetipos Base de los mismos) de la Personalidad de la Constitución Septenaria tantas veces mencionada. Y las dos Fuerzas que impulsan la Evolución, que Empédocles llama Amor y Discordia, son la cohesión y disolución base de esta misma vida, las fuerzas centrífugas y centrípetas de toda existencia.

Qué peligro significó la salida de ciertos conocimientos de los Templos y de estas Escuelas de Misterios, es fácil adivinarlo si vemos cómo, en un siglo y medio (más exactamente, desde 1803 a 1945), desarrollando la teoría de Demócrito, hemos abierto la Caja de Pandora o despertado al Genio de la Lámpara de las Mil y una Noches, con la Energía Atómica, con sus mil beneficios, pero cuyos peligros no tenemos aún la suficiente pureza para exorcizar. No es muy divulgado que además de las bombas arrojadas sobre Japón, a título experimental ya se han hecho explotar otras 2053 bombas atómicas (contabilizado sólo hasta 1998), algunas de ellas, las de Hidrógeno, con una potencia mil veces superior a las de Hiroshima y Nagasaki. El mundo dispone, según informa el periódico El Mundo, en agosto del 2015, de 15.695 bombas nucleares, y Corea del Norte dejó muy preocupado al mundo con sus experimentos de bomba de Hidrógeno en el mes de enero de este mismo año de 2016. ¿Estamos realmente preparados para este conocimiento?  ¿No somos como niños a los que se ha dado un arma de fuego? Einstein se lamentaba de ello, y sin la visión, o revelación del secreto, de Demócrito, nos hubiera sido literalmente imposible llegar a la energía atómica. Y cómo puede alguien imaginar o asumir seriamente, sin nadie que lo haya dicho antes, que la realidad está hecha de infinidad de partículas mínimas, de esferas con “ganchos”. Sin esa imagen mental, filosófica, no es posible la ciencia al respecto, y dicha imagen mental es una conquista inaudita. Y por otro lado, sin descartar riesgos, qué energía tan limpia y eficaz la nuclear, poniendo en movimiento los motores con la dinámica de, y emanada del mismo espacio, de las mismas estrellas, prisionera en la radioactividad pétrea de nuestra corteza terrestre, o en el más simple e ígneo de nuestros elementos químicos, el Hidrógeno. Qué repugnante, en comparación, la del petróleo o el carbón, en que quemamos los restos cadavéricos putrefactos y en descomposición de animales y plantas, y cuyos residuos ensucian asquerosamente el aire e impiden aún respirar, o ver a la distancia. Cuando miramos de lejos una ciudad “poseída” por el demonio de esta contaminación, parece realmente un dragón de suciedad física y moral que devorase en su vientre a sus víctimas.

Las explicaciones que aparecen en los pocos textos presocráticos que poseemos, y todos ellos por vía indirecta –o sea, que son comentados, o que han sido adulterados al ser citados de memoria, sin mencionar el trastorno de las traducciones sucesivas- parecen a veces, auténticos galimatías. Otras veces son de una prístina belleza, claridad y asombrosa profundidad. No podemos dejar de pensar, por veces, que eran consumados estúpidos o de una imaginación de alucinados; si no fuera por la seriedad con que son mencionados por todos los sabios posteriores, o porque además de ser médicos, poetas y taumaturgos, consta que eran capaces de predecir no sólo eclipses, sino también terremotos, con más de un día de antelación, algo que nosotros somos aún incapaces de hacer.

¿No será que estos galimatías provienen de que están aludiendo de un modo velado, casi encriptado, a verdades que no pueden mostrar directamente, o que no tenemos sentidos físicos ni mentales para percibir? Como si un químico del siglo XXI retrocediera con su Tabla Periódica al siglo XIII e intentase explicar con palabras e imágenes mentales de su época, sin todo el conocimiento a posteriori, cómo toda la Química y aún la Ciencia de las Transformaciones (la Alquimia) están expuestas en este único diagrama. El químico del siglo XIII diría que de qué estupideces o alucinaciones estaba hablando. O imaginemos un niño que intenta explicar a su amigo los rudimentos de Física Cuántica que le haya explicado su padre.

Vamos a llamar la atención sobre algunos de estos conocimientos, esotéricos en su época, y que la Ciencia ha conquistado en estos últimos siglos, o que quizás aún esperan a un futuro que extienda la luz de su evidencia sobre ellos.

Sólo a modo de ejemplo, citemos algunas de estas enseñanzas, en medio de centenares que podrían ser estudiadas y comentadas. Nada diremos de Pitágoras, pues merece un libro entero:

TALES DE MILETO

Séneca, en sus Cuestiones Naturales, dice que, según Tales, el orbe de las tierras es sostenido por el agua y que en él se desliza como un barco, y que, cuando la tierra tiembla es debido al balanceo en el movimiento del agua. Bien, esta imagen no es muy diferente de nuestro actual conocimiento de las placas tectónicas, que se deslizan en el manto líquido de magma, causas de volcanismo y también de la existencia de las zonas sísmicas. Y si queremos apurar esta metáfora, efectivamente toda la Tierra –toda la corteza terrestre- está flotando sobre el magma, y sobre el navega, lentamente.

ANAXIMANDRO

Recordemos la actualidad de la teoría de Anaximandro de los infinitos mundos, que luego comentase y desarrollase el filósofo Giordano Bruno, atribuyéndole humanidades como la nuestra, y por lo que fue quemado el 17 de Febrero del 1600 por la Inquisición. Este filósofo presocrático habla también de cómo estos infinitos mundos nacen, se desarrollan y mueren, idea de nuestra cosmología actual. También enseñaba que “los contrarios se separan de lo Uno”, idéntico a lo que dice nuestra Ciencia sobre la creación en el Big Bang y la división inicial del universo en materia y antimateria, y cómo a cada partícula le corresponde una antipartícula. También el elemento base de la Naturaleza, el Hidrógeno, se descompone en sus dos contrarios, protones y electrones, la dimensión masculina y femenina de la misma unidad hidrógeno.

También es de Anaximandro la idea del Movimiento Eterno, base de todas nuestras ciencias. Ahora, con lo que sabemos o creemos saber, nos es fácil aceptar que nada hay absolutamente inmóvil, nacen y mueren los universos y vibran los átomos, giran los electrones y se agitan en sus núcleos los quarks, y el que podemos llamar fuego o radiación cósmica y la electromagnética traspasan el Cosmos entero, llevando la acción del todo en el todo (Pan to Pan,  lema de los alquimistas).  Y muy asociada a esta, también es de Anaximandro la Teoría Nebular, la espiral o vórtice de atracción como generador de los mundos (válido, según sabemos hoy para la formación de sistemas solares como de galaxias)

También nos dice Anaximandro que la Tierra tiene forma cilíndrica, o de fuste, tres veces más ancha que alta, lo que describe perfectamente nuestro planeta visto desde el nivel magnético, con los cinturones de Van Allen, según estos esquemas extraídos de la wikipedia.

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También son proféticas sus palabras de que antes o después los océanos desaparecerán y la Tierra entera quedará seca. Ya sabemos que eso es necesariamente cierto, tal y como le ha sucedido a la Luna o a Marte. Y, o bien por transformación de nuestro Sol en una estrella Gigante Roja, o bien por paralización (muerte) del núcleo magnético de la Tierra los mares y la misma atmósfera desaparecerán. La segunda opción mencionada es lo que sucedió con Marte: la disminución del campo magnético, hasta la congelación del núcleo llevo a la desaparición de la magnetosfera, y sin estas el viento solar fue arrebatando la húmeda atmosfera y con ella la existencia misma de sus mares.

ANAXIMENES

Anaxímenes de Mileto dice que el Arkhé (la Causa Primera) es el elemento aire: “Al hacerse más sutil se transforma en fuego, al hacerse más densa se transforma en nube, después, aún más densa, en agua, después en tierra y después en piedras; y todo el resto proviene de estas sustancias”. Si consideramos al Fuego –así lo hace H.P.Blavatsky en su Doctrina Secreta- como el elemento Hidrógeno (pues no hay fuego sin electrones o protones de intercambio, o sea, Hidrógeno, pues el protón y el electrón, repetimos, son los dos elementos constitutivos Hidrógeno, sin entrar en la mecánica de partículas que los conforman), Aire, como la condición gaseosa o molecular libre (por ejemplo el O2, O3, CO2, N2, CO, CH4, etc), Agua como la condición líquida o molecular trabada y fluida (como el agua en que las moléculas de H2O, y Tierra lo sólido o molecular relativamente inmóvil… Si consideramos todo esto veremos lo acertado de la descripción de Anaxímenes, el proceso de encarnación del Fuego  (en un sentido lo monoatómico, en otro el Hidrógeno o incluso los protones y electrones libres en lo pétreo y en lo orgánico) Si recordamos los conceptos de temperatura Física Estadística, y como la Presión y la Temperatura son determinantes en todo proceso químico, veremos lo válido y universal de la enseñanza de Anaxímenes de que el calor y el frío son determinantes en el paso de un estado a otro, de un elemento en otro: “Donde resulta que los componentes con mayor influencia en la generación son contrarios, a saber, el calor y el frío” (Anaxímenes, citado por Hipólito). Veamos, asimismo, la exactitud físico-química de lo que dice Plutarco, citando de nuevo a Anaxímenes: “No dejemos ni lo frío ni lo caliente como pertenecientes a la sustancia, sino como disposiciones comunes de la materia, que sobrevienen [o que son causa, añadimos nosotros] a los cambios”

Anaxímenes también menciona que los mundos (estrellas) son soles y también planetas, que giran alrededor de los mismos y de los que reciben su luz (ciencia confirmada, la de los planetas extrasolares, sólo a finales del siglo XX), según el testimonio de Ecio: “Anaxímenes dice que los cuerpos celestes son de naturaleza ígnea, y que tienen entre ellos algunos cuerpos térreos, invisibles [al ser tan lejanos, por ser su luz reflejada, y esta casi anulada por el brillo de la estrella en torno de la cual orbitan]” Si recordamos lo que dijimos del Fuego y la relación que la da el Hermetismo con el Hidrógeno, comprobamos que la palabra “ígnea (de fuego)” no sólo significa luminoso, radiante, sino que quizás aluda a cómo el Hidrógeno es la sustancia madre de las estrellas. Veamos también que acertó al definir el plano zodiacal. Aparentemente los planetas y el sol se alzan en el cielo y luego corren por debajo de la Tierra pero sabemos que todos los planetas orbitan en el mismo plano en torno al Sol, y por ello, relativamente en torno a la Tierra, en el mismo plano: “Dice Anaxímenes que los cuerpos celestes no se mueven por debajo de la Tierra, como otros supusieron, sino alrededor de la misma” (citado por Hipólito).

JENOFANES

Del filósofo presocrático Jenófanes, extraemos la bella idea, aún no superada ni bien asimilada por el común de los mortales, de que lo Divino está más allá del alcance de nuestra razón, y que somos nosotros mismos los que proyectamos nuestras imágenes mentales y atributos a Dios, haciéndolo a nuestra imagen y semejanza: “Los Etíopes dicen que sus dioses son de nariz achatada y negros, los Tracios, que los suyos tienen los ojos claros y el cabello rubio (…) Pero si los bueyes y los caballos o los leones tuvieran manos o fuesen capaces de, con ellas, dibujar y producir obras como los hombres, los caballos dibujarían las formas de los dioses semejantes a la de los caballos, y los bueyes a la de los bueyes, y harían sus cuerpos tal y como es el de cada uno de ellos”[2]. Como en el maravilloso libro “Juan Salvador Gaviota” cuando se le llama al protagonista “hijo de la Gran Gaviota”.

Jenófanes es claro en su filosofía religiosa:

“Un solo Dios, el mayor entre los dioses y los hombres, en nada semejante a los mortales ni en el cuerpo ni en el pensamiento” (citado por Clemente de Alejandría)

“Permanece siempre en el mismo lugar, sin moverse; ni es propio de él ir a diferentes lugares en diferentes ocasiones, sino que más bien, sin esfuerzo, todo lo abarca con el pensamiento de su espíritu”. (Citado por Simplicio)

“Todo él ve, todo él piensa, todo el oye” (Citado por Sexto Empírico)[3]

Dice también Jenófanes que “El Sol nace diariamente de pequeñas porciones de fuego aglomeradas” y que “el Sol es hecho de nubes en ignición[4]. No nos es difícil imaginar que estos Filósofos Presocráticos eran grandes Videntes o que su conciencia, siguiendo las debidas corrientes astrales, podía viajar por el espacio: Pues lo que describe, aunque en el sentido estricto no sea científicamente cierto, es lo que vemos con los telescopios actuales o con el satélite Soho.

Semejanza de foto realizada por el Satélite Soho y las “nubes ígneas” de Jenófanes
Semejanza de foto realizada por el Satélite Soho y las “nubes ígneas” de Jenófanes

 

Foto del granulado de la Fotosfera Solar, junto a una de las llamadas manchas solares, que son focos de emisión de luz en alta frecuencia: “el Sol nace diariamente de pequeñas porciones de fuego aglomeradas” (Jenófanes). Estos gránulos tienen un tamaño de unos mil kilómetros y una vida media de 20 minutos
Foto del granulado de la Fotosfera Solar, junto a una de las llamadas manchas solares, que son focos de emisión de luz en alta frecuencia: “el Sol nace diariamente de pequeñas porciones de fuego aglomeradas” (Jenófanes). Estos gránulos tienen un tamaño de unos mil kilómetros y una vida media de 20 minutos

HERACLITO DE EFESO

Comparemos las enseñanzas actuales sobre el nacimiento del Universo, en un Big Bang (con medida, pues la suma total de materia-energía es finita, y porque existe una Ley anterior que gobierna la mecánica aritmética del nacimiento de las partículas atómicas y cuantos de energía primeros), con las palabras de este Sabio de Éfeso:

“Este orden del mundo no lo creó ninguno de los dioses, ni de los hombres, sino que siempre existió y existe y ha de existir: un fuego siempre vivo, que se enciende con medida y con medida se extingue”

Si ahora volvemos a traducir el fuego por su significado íntimo, el Hidrógeno, o si queremos, el flujo  luminoso de protones y electrones de las reacciones de oxidación-reducción, vemos qué definitivamente ciertas es la siguiente afirmación de Heráclito:

Todas las cosas son una igual que se cambia en fuego, y el fuego en todas las cosas, como las mercancías se cambian por el oro y el oro por las mercancías”

Dice Heráclito también que “el Rayo gobierna todas las cosas”, y seguro que hace referencia a este poder de la naturaleza, que es de todos el más súbito y uno de los más enigmáticos.  Nicola Tesla, investigador teórico y práctico de rayos creados artificialmente, diría que en el rayo desaparecen tiempos y distancias, y quizás existan en él efectos de relatividad no estudiados. Sin embargo, las palabras de Heráclito van mucho más allá de eso, no sólo rinde culto a Zeus como el “padre de los Dioses”, está indicando, de un modo velado que toda la naturaleza está regida por la Electromagnetismo, una verdad inconmovible descubierta por Maxwell a finales del siglo XIX , una verdad de la cual no se ha retirado sino el más superficial de los velos. Los bioquímicos dicen que todo proceso vital es de oxidación-reducción, y este, en el fondo es electromagnético (que es lo que determina el llamado potencial de oxidación), las propiedades metálicas o no metálicas de los Elementos de la Tabla Periódica dependen de su electromagnetismo. H.P.Blavatsky decía que la fuerza de la gravedad no existe como tal, como fuerza primaria, que es un efecto secundario del Electromagnetismo, y la gravedad rige el movimiento de los astros. Tesla desarrolló la llamada “teoría electrodinámica de la gravedad” donde dice que demostró esta afirmación del Hermetismo. De las otras dos llamadas “fuerzas fundamentales” la  “fuerte” (que confina a los quarks en el interior de los núcleos atómicos), y la llamada “nuclear débil” (que hace que los neutrones se conviertan en protones y viceversa, la llamada desintegración beta, y otras transformaciones de los quarks y leptones en partículas más livianas) del Modelo Estándar, pertenecen a la Física de Partículas en las interioridades cuánticas de la materia. En definitiva, si es cierta la afirmación anterior de H.P.Blavatsky (y todos los fenómenos de desgravitación lo confirman), al final la Fuerza Rey, quien gobierna toda la realidad, todos los procesos de la naturaleza es el Electromagnetismo en sus mil formas. Fohat, lo llamó el Esoterismo indo, y es una de las tres Fuerzas (junto con Kundalini y Prana) emanadas por el Logos Solar. Fohat es la arquitecta de toda diferenciación material, “el rayo que todo lo gobierna” de Heráclito.

PARMÉNIDES DE ELEA

Coloso de la Sabiduría al que Platón dedicó, tal es su importancia, un libro entero, la más difícil quizás de sus obras. El Camino de la Verdad que lleva al Ontos (el Ser), simbolizado por una esfera perfecta, una, siempre bajo toda perspectiva; y el Camino de la Opinión o de las cosas múltiples del mundo, en lo que lo que pensamos adquiere importancia y se hace real a nuestros ojos; merece un capítulo entero. El “animo de la indestructible de la rotunda verdad, como las opiniones de los mortales en las que no hay verdadera confianza” son aún la base, la quintaesencia de cualquier “Teoría del Conocimiento”

Entre muchos ejemplos posibles me voy a referir a uno sólo, extraído de un comentario del médico Galeno:

“A la derecha, los muchachos, a la izquierda, las jovencitas”: Si todo en la naturaleza es dual, y los opuestos se atraen, se enfrentan y se armonizan dando asiento a una nueva realidad, como lo hacen el padre y la madre con el hijo; esta relación de las direcciones del espacio, o de las partes de algo con la doble polaridad, energía, solar y lunar de todo lo que vive en la tierra, es muy interesante. Y demostrada. El cerebro que rige la parte izquierda del cuerpo humano es “femenino”, es más imaginativo, práctico, emocional, se encarga de todo lo creativo (en el aquí y en el ahora), de las funciones artísticas, de la música. La parte derecha del cuerpo (regida por el hemisferio izquierdo) es más racional, abstracta, “masculina”, asociada al lenguaje, el habla y la escritura, a la lógica, la matemáticas y lo formal.

Pero no sólo, la parte derecha del cuerpo es más electropositiva (más dador, más solar, más activa, masculina) y la izquierda electronegativa (receptiva, femenina, más lunar). En los estudios de Biomagnetismo se dice que la parte del cuerpo derecha, alta y anterior es positiva (como el polo norte de un imán) y la izquierda, baja y posterior es negativa (como el polo sur de un imán)

En la misma Tabla Periódica de los Elementos, que no es ni mucho menos convencional, sino ordenada según la naturaleza matemática misma de la realidad, y además septenaria, a la derecha (no desde nuestra visión sino intrínseca, de la Tabla misma), a la derecha están los electropositivos (metales, llamados en la Alquimia, elementos masculinos, los “dadores de electrones” como el Litio, Sodio, Potasio, etc.) Y a la izquierda los electronegativos , el Fluor, Cloro, Bromo e Yodo (llamados en la Alquimia, elementos femeninos).

Podemos referirnos al extraño efecto QWERTY (no hay etimología, son las letras altas de la izquierda en el teclado convencional). En el año 2012 los psicolingüistas Kyle Jasmin y Daniel Casasanto probaron que de 1.000 palabras en inglés, las que tendían a ser más valoradas eran las que tenían más letras de la parte derecha del teclado. Luego vieron lo mismo en otras lenguas, en el español, el portugués, el holandés y el alemán. Evidentemente estas letras no están intrínsecamente unidas a una mayor valoración, pero el hecho de que el cerebro las vea a la derecha, siendo generalmente diestros, les da una posición de preponderancia de modo inconsciente.

ZENON DE ELEA

Mucho se podría hablar sobre las paradojas aún no resueltas racionalmente de Aquiles y la Tortuga o de la Flecha-que-no-llega –nunca-al –Blanco, sobre la naturaleza continua o discontinua de la realidad, o sea, si la materia, y el espacio mismo, es divisible ad infinitum o sólo un número de veces, por muy elevado que este sea. Hace unos años, Peter Lynds, un joven de Wellington, Nueva Zelanda, creó gran conmoción en el mundo científico con su artículo “El Tiempo y las Mecánicas Clásica y Cuántica: Indeterminación versus Discontinuidad”, y las paradojas de Zenón aún están sobre la mesa de debate.

Mencionemos también de este sabio eleático, mucho menos conocido, el llamado Diagrama de Alejandro” , comentado después por Aristóteles, pues la argumentación que hace Einstein en sus teorías de la relatividad se basan en él. ¡QUÉ ACTUALES SON ESTOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS, QUE VOLVEMOS UNA Y OTRA VEZ LA MIRADA SOBRE ELLOS, PARA INSPIRARNOS!

Es admirable la elegancia de la prueba de Zenon  que hallamos en el Parménides de Platón, de que sólo existe la Unidad, que todo lo que existe es sólo una cosa, de que la diversidad es aparente, contradictoria y paradójica. El mismo Platón, heredero de los Presocráticos nos dice en el Timeo que el universo es uno, pues si fueran dos, ya serían tres: cada uno de ellos, y lo que los vincula, y así seguiríamos la serie hasta el infinito. Y si nada los vincula, no tiene sentido decir que son dos. Pero volvamos a la Prueba de Zenón:

“¿Qué pretendes decir con esto, Zenón? Si las cosas que existen son muchas, en este caso es forzoso que sean semejantes y desemejantes, lo que es imposible, pues ni lo que es desemejante puede ser semejante, ni lo que es semejante, desemejante. ¿No es eso lo que dices? –“Así es”, respondió Zenón. –“Luego, si es imposible que lo que es desemejante pueda ser semejante y lo que es semejante, desemejante, ¿también es imposible que haya muchas cosas? Pues si hubiese muchas cosas estarían sujetas a imposibilidades. ¿Y no es esta la finalidad de tus argumentos, rebatir precisamente todo lo que comúnmente se dice, que hay muchas cosas?”[5]

 EMPEDOCLES DE AGRIGENTO

Empédocles, que como Pitágoras, merecería un capítulo entero de ejemplos de conocimientos asombrosos, vamos a elegir una de sus afirmaciones sorprendentes:

Aristóteles se queja en su libro Metereológicos de que es incomprensible la afirmación de Empédocles: “el mar es el sudor de la tierra”. Pero actualmente las dos teorías más firmes sobre el origen de los mares en nuestro planeta son la volcánica y la que hace proceder el agua de los meteoritos que vienen de más allá de la llamada línea de nieve de nuestro Sistema Solar, a 300 millones de kilómetros. Estos meteoritos guardan el agua en su seno pétreo y lo “sudan” al caer en la Tierra. Una prueba de lo mismo es el promedio del deuterio (isótopo del Hidrógeno). En los meteoritos que vienen de más allá de esta “línea de nieve” hay un promedio de un átomo de deuterio por cada 6650 de hidrógeno, y en el agua marina ese promedio es prácticamente el mismo, de uno por cada 6660, luego su naturaleza y origen es idéntico (o casi). En este tipo de meteoritos la cantidad de agua es hasta del 15 %. O sea, que la Ciencia en una de sus teorías formula y explica la afirmación de Empédocles de que el sudor de la tierra (lo sólido, la piedra) es el origen del agua de los mares.

DEMOCRITO DE ABDERA

De la Teoría Atómica de Demócrito sólo un par de reflexiones y notas. ¡Cómo puede la mente humana llegar a sospechar (si es que no lo ha “visto” de algún modo incomprensible para nosotros, o con sentidos internos con los que trabajan los verdaderos esoteristas) que la infinidad de seres y procesos en la naturaleza se reducen a unidades simples e idénticas! Una vez que alguien lo haya formulado, otros pueden seguir esta imagen mental, discutirla, ponerla a prueba, trabajar experimentalmente con ella, como ha hecho nuestra ciencia desde Dalton, en el año 1803.

Heisenberg, uno de los padres de la Física Cuántica, se queja, en sus memorias, de cómo en sus manuales de estudio de química o física, los átomos aparecían con ganchos, para poder enlazarse con otros (“ganchos”, ciertamente electromagnéticos), y dice que era muy poco seria esta visión. ¡Qué eficaz la visión de Demócrito de sus “átomos con ganchos” que hasta pocos años antes de la creación de la bomba atómica era estudiada por los escolares!

La relación que hace Demócrito de los átomos con letras, las moléculas con sílabas y las palabras con sustancias es simplemente genial. Sin embargo en Demócrito hay muchas aparentes contradicciones, y es porque él se refiere a “átomo” para significar cosas diferentes. Hoy ya lo sabemos: sus átomos son elementos químicos, átomos de hidrógeno y aún partículas subatómicas (quarks?) y hasta nos atrevemos a señalar las partículas mínimas como los neutrinos, y aún las que carecen de masa, pero otorgan en su relación movimiento con respecto a las otras, su masa: o sea, el recién descubierto Bosson de Higgs. Qué debemos pensar, si no, de la siguiente afirmación de Alejandro de Afrodisias:

“Pues ellos [Leucipo y Demócrito] tampoco dicen de dónde les viene el peso a los átomos. Dicen, en efecto, que las unidades sin partes que están conceptualmente presentes en los átomos y que son partes de ellos, carecen de peso. ¿Y cómo podría generarse el peso a partir de una agregación de unidades carentes de peso?”[6]

 

Sirvan estos pocos ejemplos para replantearnos nuestra visión de estos Presocráticos. Quizás no eran los primeros niños haciendo filosofía, creando los cimientos de nuestra actual y soberbia perfección tecnologica. Quizás eran sabios de cuyas enseñanzas sólo nos restan fragmentos adulterados, alusiones, textos intencionadamente alegóricos, frases inconexas…  Y que aún así meditadas por los genios de nuestra cultura, han servido para elevar los soportes de nuestra civilización occidental. Quizás merezca la pena dirigir a ellos nuestra mirada y buscar inspiración en sus palabras, pues debe haber en ellas grandes tesoros esperando.

 

Jose Carlos Fernández

Almada, 27 de abril del 2016

 

[2] Citado por Clemente de Alejandría, ver Os Filósofos Presocráticos de Kirk y Raven, pag. 173, de la Fundación Calouste Gulbenkian, 5º Edición

[3] Estas tres citas de la misma obra de la nota 1

[4] Citado de Hipólito y Ecio, respectivamente. De Os filósofos Presocraticos…

[5] Pag. 275 de la obra citada Os Filósofos Presocráticos…

[6] Los filósofos Presocráticos Edición Gredos, III Volumen, pag. 102

1 thought on “Visión esotérica de los filósofos presocráticos griegos”

  1. Muy buen artículo, muy bien documentado. Comparto la Opinión de que hay muchos secretos No develado que se Conocían desde los Sabios Sacerdotes Egipcios.

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