Literatura

Las Etimologías, Luz y Color II

(primera parte aquí)

 

torbellino de color

 

Respecto a los colores:

BLANCO- Del germánico blank-brillante, blanco; y este del sánscrito bhalam-brillar. Es interesante que en la lengua maya Bhalam signifique “jaguar”, la deidad principal de la mayor parte de las culturas americanas y al que se le conoce como “el de los ojos brillantes”, “el poderoso” y siempre se lo relaciona con el brillo de las estrellas en el cielo.

De esta idea de brillo celeste surge la palabra castellana Blao-El color heráldico azul oscuro.

Esta misma raíz es la que origina Flamma, en latín, que significa “llama”; y de ésta Flamen-El sacerdote de Júpiter en Roma; o Flamear-“Brillar”, la misma palabra en latín que en castellano.

Precisamente Bala en sánscrito significa “Fuerza”.

También de esta raíz, que significa brillante, debe venir “Bel-lo” (así es como debería pronunciarse “bello”- hermoso, como aún se pronuncia en francés, “belle”; y ambos vienen del latín Bellum, que guarda el parecido casi exacto con la raíz sánscrita Balam. Curiosamente en griego Bele es cuervo, otra vez la idea que le hace sinónimo de la luz y de lo brillante. De ahí también el apellido Velasco, que viene del griego Belasko-cuervo pequeño. En vasco Beltz es el color negro, seguro que por una primitiva referencia a Cuervo.

También decimos en castellano “blanco” con la palabra “albo” (de Alphos-luminoso, en griego) relacionado con “Alba – amanecer”, y este con Alfa, la primera letra de su alfabeto.

Expresamos, asimismo, este color con la palabra Cándido, que en su principio significó “blanco, brillante”, pero ahora “inocente, ingenuo”. La palabra Candidato significa “el que aspira a un honor”, pues este honor estaba representado por la Toga Cándida (blanca) que vestía el joven romano que adquiría derecho y honor de ciudadanía.

También tenemos candor, que en latín significa “blancura, belleza, pureza, ingenuidad, virtud”. Y cano– En latín “blanco, brillante”, de ahí el castellano “canas”, o Encanecer (blanquear del cabello).

Otra palabra muy interesante de analizar es Claro, que significa “brillante, transparente”. La raíz etimológica dice de “irradiación” y proviene del griego. Así tenemos klaio, en griego, “llorar”; pero en realidad “irradiar lágrimas” y de donde viene nuestro Clamar. También la palabra griega Kladzo-gritar (su significado sería “irradiar voces”. O Klon (gr.)- “brote, ramita” y de donde hemos extraído Clonar. O kleo-“alabar, ensalzar” y de donde viene nuestra palabra Gloria, que significa, en realidad, “esplendor, irradiación de luz”

NEGRO

En latín es niger, de la misma raíz indoeuropea NEK- “muerte”, y de donde han surgido palabras como Noche (Nocte, y de ahí el neologismo noctámbulo, “el que camina de noche”) o Muerte (de ahí nuestra palabra Necromancia “adivinación-mancia- en base a los muertos”; o Necrosis, “muerte patológica de un conjunto de células o de un tejido”).

También tenemos la palabra Tinieblas: Tenere umbras (Tenebrum), según Isidoro de Sevilla. Él mismo afirma en sus Etimologías que: las tinieblas no son nada, se denomina “tinieblas”, simplemente, a la carencia de luz (…) la luz es una sustancia; lumen (de esta última nuestras Luminoso, Lumbre. Esta última muy probablemente refundida con otras antiquísimas de Iberia como muchas otras que acaben en BRE) es “lo que emana de la luz, el candor de la luz”

En relación también con esta idea está la palabra griega Maurus, que significa “negro” y que ha dado lugar a la castellana Moro; o Moré, para referirse a las sombras negras reticuladas que se producen al reproducir una foto.

ROJO

Según Corominas esta palabra viene del latín russeus: “rojo subido” y por primera vez se habría utilizado en el siglo XV. De ahí, quizás, el nombre Roso. La R vibrante indica la fuerte actividad del espíritu y la utilizaban muchos idiomas para referirse a este color, por ejemplo raudhr, en escandinavo; o rubens, en latín. De esta palabra latina, rubens (rojo); vienen las castellanas siguientes:

-Rubio: Pues misteriosamente en la Antigüedad relacionaron el color oro con el rojo. Shakespeare también lo hace y siempre se refiere a la sangre como de color dorado.

-Rubí: Piedra preciosa de color rojo que encarna las potencias del Dios de la Guerra. Grandes y terribles conquistadores, como Gengis Khan, la han llevado engarzada en su anillo.

-Rubor: Ese tinte sonrosado, hijo del pudor, que acude a las mejillas en los puros de alma. Platón desconfiaba de los adolescentes que no se ruborizaban.

-Rosa: El mismo color rosa debe su nombre al rojo (Roso). Pues éste es la mezcla del rojo y del blanco. Es un color grato a Venus y a las almas a ella consagradas; si es límpido tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso.

También se ha designado este color con los nombres: Colorado. Quizás porque es el primer color; el que mejor representa la vestidura del alma en esta tierra; la carne y la sangre. Con este mismo significado llamamos al rojo Encarnado[1]. Además, hematie en griego significa “sangre”, y también “vestidura” y ha originado Hematie, “glóbulo rojo de la sangre” y Hematites: “mineral de hierro oxidado rojo o pardo”[2].

La Vida fue representada por los egipcios con este color, el de Isis (la Naturaleza, la Tierra). Y su atributo por excelencia es el Ankh o Llave de la Vida, cuya parte superior o asa era “la roja puerta de la vida”; y se la llamaba RO[3].

La palabra Rudo, emparenta esta palabra con el Dios Shiva (cuya forma primitiva es Rudra). Otro de los nombres que recibe este Dios Shiva es Nila Lohita, en sánscrito, que significa el Azul (Nila) y el Rojo (Lohita). No es muy aventurado relacionar el Lohita con Rojo. Véase la similitud fonética y cómo la R, con el uso, se convierte en L. Esto indicaría que la palabra más antigua sería Rojo.

En egipcio faraónico “rojo” es DSR y Desert significa “tierra roja” Es muy probable que esta palabra haya originado la nuestra Desierto; que en el original latín significa “abandonado, en soledad”, pero que vendría del nombre que los egipcios daban a su desierto.

AMARILLO

Según Corominas viene de amarellus, que en latín hispánico significaría “amarillento”, “pálido” y habría sido originada por amarus, que significa “amargo, palidez enfermiza”. Sin embargo no podemos despreciar el testimonio de Isidoro de Sevilla, que en sus Etimologías dice que “todo lo que es demasiado verde se denonima amarus” y dice él que de esta palabra viene smaragdus-esmeralda. Es decir, quizás la idea original, (más que la de “palidez enfermiza” que resulta ofensiva para designar el esplendoroso color del día, fuese la “luz del día”, que en griego se dice hamar (la h ligeramente aspirada). El color esmeralda podría hacer referencia al color del primer y último rayo de luz del día, al que se refieren las tradiciones esotéricas como el llamado “rayo verde”. En la lengua euskera, amarillo es Hori, tal y como se dice Sol en egipcio, Hor, o como se dice amarillo dorado, rubio en sánscrito: Hari (¿tan despreciable resulta la idea de la Atlántida como ancestro común de estas culturas?)

VERDE

Ya hablamos de este color en otro de los artículos de las Etimologías, el que hablaba de la Virtud (“Verde” en latín es viridis). En el Egipto faraónico se expresaba con los jeroglíficos

 

leídos wed (obsérvese la similitud fonética), y era utilizado para expresar la semejanza de muchas cosas con la Naturaleza. Significa también “nuevo”, “reciente”. Y de esta raíz debe venir Berilo, una variedad de esmeralda.

AZUL

Se desconoce el origen de esta palabra. En los diccionarios etimológicos (como el clásico de Corominas) dice que viene del áraba lazward; aunque me parece muy forzado. La forma medieval es Azur, utilizada por los poetas para referirse al azul del cielo y en heráldico al azul oscuro intenso. H.P.Blavatsky dice que “azar, azur, asar” son palabras para expresar el Fuego. También explica la Doctrina Secreta que el color interno del Sol es el azul. Por eso Ptah, Dios del Fuego y representación del Sol oculto es representado con un casco de color azul intenso. Los egipcios representaban la barca solar irradiando haces de color azul. Es pues muy posible que la etimología de Azul sea “fuego”. Si no, ¿por qué casi todas las palabras castellanas que empiezan por AZ tienen relación con el fuego?

El Azafrán se caracteriza por sus estigmas de color rojo anaranjado (como la llama de fuego).

Hay palabras utilizadas en Alquimia, y asociadas al fuego de su retorta, como:

Azoe-Nitrógeno

Azogar: Es cubrir de azogue (mercurio), y también, “agitarse y turbarse en extremo” (como lo que está al fuego, o en el atanor del alquimista).Azucar, que por cierto, es el primer alimento que se “quema” en la digestión. Azulejo-“Ladrillo pequeño vidriado” –es decir, sometido al fuego, de cualquier color. Azuzar-“Incitar a los perros” y también “irritar, estimular” (es decir, despertar el fuego de la cólera).

Azarar es “ruborizarse” (el fuego que se prende en las mejillas), también “irritarse” y “avergonzarse”. Hay quien dice –y quizás tengan razón –que viene de Azorar, “conturbarse, avergonzarse”, el efecto de la presa de un azor al ser divisado por éste.

La palabra castellana Azar dice Corominas que viene de una árabe que significa “lado de un lado”. Pero es fácil que sea a la inversa, que esta palabra se haya conocido como “destino, fortuna”, en la Antigüedad emparentado al juego de dados. Porque el tiempo, o el destino, dice Blavatsky, es una sucesión numérica, como la de los dados y el fuego. En el pensamiento antiguo no existe la casualidad, sino que ésta es el nombre que le damos a la Causalidad cuando desconocemos sus agentes naturales y metafísicos. En el Mahabharata, la gran epopeya hindú, por el juego de dados expresaron el destino fatal (y los ciclos del tiempo, expresados como una serie numérica) que empujaba a los príncipes pandavas fuera de su reino. Los vikingos y los germánicos atribuían un origen divino a este juego y decían que en él se expresaba la voluntad de Wotan: sus sacerdotes druidas antes de tomar decisiones críticas hacían sus adivinaciones básandose –entre otros muchos-en el juego de los dados. Las relaciones numéricas eran pues la expresión viva de la Ley de Causa y Efecto (que los hindúes llamaron Karma).

Asar: Del latín assare, quemar, hacer comestible un alimento por la acción del fuego.

El Azul es el quinto color del espectro visible, y quizás por eso se le relacionó con la Mente Pura o el Éter como Quinto Elemento. En vasco es urdin, siendo ur el agua, en esta misma lengua.

GRIS

Es el color de la plata, la luz blanca que se refleja en el terso espejo de la luna. Proviene del occitano antiguo gris-brillar. Y no podemos dejar de asociarlo con grey-oveja o greg-oveja, en griego (y esotéricamente estrella) Ni con el griego Kristalos– hiel, cristal. Pues curiosamente el hielo es gris. Tampoco con krisis, que en griego es “decisión, juicio” (del griego kriro-“decidir, separar, juzgar”) relacionada con el cerno, en latín de “discernimiento” que vimos en otro artículo. Pues se discierne y separa lo que está mezclado, como el gris, que en la tierra es un color que mezcla difusamente el blanco y el negro.

AÑIL

Del árabe an-ni que designa al índigo, planta de la que se obtiene este color, por maceración de sus tallos y hojas.

Así, también la trama etimológica de las palabras nos permite trazar el alma significado asociado a los distintos colores, y nos revelan aspectos ocultos que nos hacen percibir la vital importancia que dieron los antiguos a todo lo que estuviese relacionado con los colores.

 

 

José Carlos Fernández


[1] Este proceso de “encarnación del alma” es evidente que tuvo que tener enorme influencia en la filosofía mistérica antigua, y que esto quedaría reflejado en sus etimologías. Así, en latín Carne es caro, carnis; en griego esta misma palabra, Karo, significa “estupor, sueño”, pues cuando el alma se sumerge en la carne olvida, según Platón, su propia naturaleza, pierde conciencia de sí y vive un asfixiante sopor. La palabra castellana Caro, que ahora significa “costoso” significó en latín “querido”, y quizás la idea original sea la tan conocida “una misma carne”.

[2] Es también significativo el nombre de Carnero, que en la simbología antigua está representado por el color rojo y expresa la fuerza creadora de la Naturaleza.

[3] Curiosamente las letras “R” en muchas culturas están representadas por un lazo o bucle, desde la R latina, a la P griega. El lazo del dios Shiva también se llama RU (y el nombre más antiguo de este Dios, en el periodo védico, es RUD, relacionado con el color rojo y representando fonéticamente el aullido del viento). Estas similitudes tan cantarinas llevan nuestro pensamiento a la ineludible idea –que H.P.Blavatsky proclamara hace más de cien años –de un idioma común, una religión mistérica común, una Doctrina Secreta común para una común Humanidad.

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