Simbolismo

Rojo, color de la voluntad

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El rojo es, como dijimos, el color asociado a la voluntad y a su impulso creador, un color para vencer las dificultades y salir de la pasividad del estancamiento. Estimula a tomar decisiones, pero también es un indicativo (cuando mezclado con el negro, y según los tonos) de alarma, peligro, el color de la ira, la rabia, el poder de voluntad, el vigor.

Analicemos su simbolismo:

En las Religiones Antiguas este color fue símbolo del sacrificio y del amor del hombre por su Creador, del fuego del altar en que se hacían ofrendas al Eterno. Decían que el fuego creó el mundo y que debía destruirlo, pues como nos recuerda Frederic Portal en su “Simbolismo de los Colores”, el alma emanada del amor de Dios debe regresar a su seno. El Fuego, y su emblema-color, el Rojo, era el Fenix de la Resurrección. Así, en la lengua de los colores, la única que permite, junto con la lengua de las figuras geométricas guiarse en el laberinto del Pensamiento Antiguo; las vestiduras rojas eran atribuidas a todas las divinidades como símbolos de amor. Es en Egipto Isis, la Naturaleza como una madre amorosa, o el alma mater de la vida, ardiendo de amor por cada una de sus criaturas. Pues la sangre, roja, era el símbolo por excelencia de la vida. Es el color del Dios Marte y del planeta que lleva su nombre, Dios que se baña en la sangre de su propio sacrificio. Y el de Baco, Dios del Entusiasmo y también del vino. Y recordemos que el vino es en la Biblia y en los textos sufis el símbolo de la verdad y el amor celestiales.

Los artistas de la Edad Media figuran a Jesucristo con ropas blancas o rojas después de la Resurrección, y en la Alquimia, la obra al Rojo era la corona de la transmutación, la inmersión en la llama divina de la Vida Universal, la muerte de lo efímero y del mundo de las apariencias. El rojo era, tanto para los árabes como para los cristianos, el símbolo de los deberes religiosos, del amor del hombre hacia su Creador y símbolo de la oración. Por ejemplo, Mahoma, el viernes, día sagrado en el Islam llevaba ropas de este color.

El rojo es, la Roma Antigua, el color de los generales, de la nobleza y de los patricios, y por último, en su tonalidad púrpura, se convertirá en el color de los emperadores. Los egipcios escriben en sus papiros en tinta negra, y cuando querían destacar una línea, o un nombre lo hacían en tinta roja; y de ahí viene la palabra “rubricar”. En la heráldica medieval el color gules es el rojo intenso y hay leyes que prohibían llevarlo en el escudo a menos que se fuera príncipe; este color es representado en los grabados como líneas verticales en el escudo y simbolizaba el amor ardiente para con Dios y con el prójimo, ardid, la alteza, alegría, caridad, audacia, victoria, generosidad, fidelidad, fortaleza e intrepidez; y como comportamiento el deber de proteger a los oprimidos por las injusticias.

Leemos en “Simbolismo de los Colores”:

La heráldica mantiene el doble significado de este color. Los gules o rojo de los escudos de armas –dice La Colombière- denotan, entre las virtudes espirituales, el amor ardiente para con Dios y el prójimo; entre las virtudes mundanas, el valor y la furia; entre los vicios, la crueldad, la ira, el homicidio y la matanza; entre los cuatro elementos, el fuego; entre las complexiones del hombre, la colérica; entre las piedras preciosas, el rubí. Se les hace representar el día del juicio –añade el mismo autor- porque se cree que el mundo será consumido por el fuego.

El rojo fue, también un color funerario, en el sentido de “renacer a una nueva vida” y las máscaras funerarias eran realizadas en este color en muchas culturas, y a los espartanos los enterraban en sudarios rojos, este color tenía que ser atribuido a los funerales de una nación que no tenía otra existencia que la guerra y que no conocía otra virtud que el arrojo militar, y el filósofo Diogenes llama al rojo el color de la virtud, en el sentido de fuerza moral.

En China el color rojo está dedicado a la religión y el luto que llevaban los niños era con un sayal de rojo brillante. Ya que el rojo es el color del amor puro y este amor sólo lo pueden sentir las almas puras, fue en la antigüedad pagana símbolo de la inocencia y de la virginidad. En los Misterios de Eleusis las cintas de color púrpura que rodeaban los tálamos místicos indicaban el estado de virginidad de Proserpina cuando llega a los infiernos.

Entre los aztecas el rojo es el color de la sangre y la fertilidad, pero también del desierto y del mal: igual que en Egipto, en que el rojo, representaba también, asociado al amarillo, el desierto (y el jeroglífico egipcio de rojo se lee Desert), y el dios de las limitaciones, de las dificultades, Set.

También representa el estado de vida animal (sangre)  que precede al estado vegetal (verde) y al mineral (negro, simbólicamente, en relación con Saturno). Y es el color símbolo de la primera de las tres etapas de la Iniciación (rojo-blanco-negro) por la que el alma humana penetra en el más íntimo misterio de Sí misma hasta desvanecerse en Aquello que es “nada para los sentidos y todo para la razón”, simbolizado por el espacio negro, lo inmanifestado.

 

José Carlos Fernández

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