Filosofía

Cómo despertar en los niños una dimensión espiritual

He encontrado un texto muy bello e inspirador de Françoise Terseur y no he resistido la tentación de traducirlo y ponerlo en este blog, compartiendo así la felicidad que de su lectura dimana. Françoise Terseur es miembro fundador de Nueva Acrópolis Portugal .

José Carlos Fernández

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 “Cortar un pedazo de madera y yo estaré ahí”

Palabras de Jesús en el Evangelio de S. Tomas
 

El niño es naturalmente espiritual, porque del mismo modo que la semilla contiene el potencial de la flor, del fruto y del árbol entero, del mismo modo, el Dios de la Creación no puede estar ausente en la semilla que contiene la esencia de la vida. Todos los seres humanos son en su esencia espiritual. Pero entonces, qué es lo Espiritual? Lo Espiritual es el Ser de la vida, la Luz que en ellas vive. La luz es el primer y último resultado visible del mundo. Por detrás de ella está el mistério, la fuerza que llama todas las cosas a Ser. Hoy la ciência llama a esse mistério “Materia negra”, la fuente oculta de donde nacen las enanas blancas y miles de miles de galáxias que a su vez contienen miles de miles de estrelas. Aunque dándole outro nombre las religiones de todo el mundo hablaron de este mistério y le atribuyeron el nombre genérico de Dios o Unidad, por ejemplo en la China antigua el ideograma que sugiere la idea de Dios está formado de dos partes: una es una cabeza que se abre y arroja humo o quizás vapor desde su extremidade superior y la outra es una huella, ambos ideogramas se refieren a algo que no puede ser captado de forma objetiva sino como la presencia de algo, una señal omnipresente.

Dada nuestra infinita ignorância, el primer punto que debemos considerar es cómo nosotros, adultos, pensamos el mundo. Mucho de aquello que pensamos proviene de deducciones escasas y frágiles, opiniones y prejuicios llenos de dudas y conveniências. Por eso caemos com facilidade en dos tipos de error al educar a nuestros hijos. Uno es restringirlo a una forma espiritual de exclusividade por medio de una práctica religiosa determinada, la outra es despreciar cualquier necesidad de orientación espiritual ignorando la necesidad de ningún alimento de esta naturaleza. La primera genera fundamentalismos restrictivos como por ejemplo, el que los niños que no estén bautizados no pueden tener acceso al Cielo, o pensar que Dios vive en las nubes y que sólo aquellos que sigan una religión tengan acceso a la salvación. Esta forma de creencia aprisiona la imaginación y limita la expansión del corazón del niño que ve a Dios com parcialidade. La segunda adormece el alma, hace al niño esclavo de las necessidades de su cuerpo y fomenta el consumismo y el egoísmo.

Los niños interactúan naturalmente en los dos mundos: el mundo visible y el invisible. Para ellos la vida va más allá de los objetos. El alma del niño está abierta a explorar el mundo y comunica com él sin nigún tipo de impedimento. Es en torno a los 5 a 7 años que el niño comienza a separar lo real de lo imaginario, adquiriendo una visión dualista, aprende a diferenciar las cosas gracias a sus primeras experiencias sensoriales y cuestionando al adulto el por qué de las cosas. Recuerdo la respuesta que dio una madre a su hijo cuando este le preguntaba donde estaba Dios, ya que nunca lo había visto. La madre respondió que Dios era semejante al azúcar que el niño colocaba en su leche, que no se veía pero que daba a la leche un sabor agradable. Por más ingenua que pueda parecer esta respuesta, el niño quedó satisfecho y se dio cuenta que Dios, a pesar de ser invisible, le daba un sabor dulce a la vida. Esta imagen tan fácil de compreender para el niño quedaría, sin duda, grabada en la memoria y nunca olvidará que Dios se revela para apaciguar las amarguras de la vida. 

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA EDUCACIÓN

A medida que el niño va ocupando su lugar en el mundo procura identificarse con su medio, indefenso frente a lo desconocido, el niño registra cada elemento de su território. En sus primeros contactos con la vida, las emociones son las primeras señales de adaptación. El niño capta de forma espontânea el ejemplo y tiene dificultad en entender los consejos verbales. Sus cimentos descansan en las imágenes modelo del padre y la madre. Un poeta escribió: “el amor por el padre es la más alta de las montañas y el amor por la madre el más profundo de los oceanos”. En verdade, las dos polaridades padre-madre representan los arquétipos de la creación del mundo: el cielo y la tierra, el fuego y el agua, la vertical y la horizontal. El padre indica la dirección y la elevación, la madre el soporte y el sustento. Estos primeros modelos alimentan la identidade del niño y constituyen sus primeras vivencias de una religión natural hasta que un día el professor o un maestro le pueda dar continuidade al despertar su conciencia hacia otras dimensiones de la evolución de su individualidade. De este modo la família constituye la tierra de origen, el terreno propicio para el crecimiento de su simiente. La família no es el molde de la vida, porque si así fuese, esta tendería a reproducir la misma estrutura y no permitiria que la semilla revelasse su particularidade y su poder de regenerar el mundo. La família es el soporte de esta joven semilla, si la tierra es muy seca, quemará el retoño y esto se traduce en una educación muy ígida y carente de afecto. Si la tierra es muy húmeda, esto es excesso de protección o mimos, la semilla se pudrirá y debilitará las resistencias del futuro retoño. La familia, por la educación y la escuela por la instrucción constituyen los fundamentos de la vida humana. La família aporta las piedras de fundación de esta existencia en construcción, la elevación del potencial humano dependerá de los valores transmitidos en la juventud, fortalecendo el carácter haciendo que en corazón penetren nobles sentimentos y en la mente principios elevados. De este modo podrá ser levantada la cúpula piramidal de esta catedral humana, dirigiendo todas las energias y esfuerzos hacia los sueños más altos.

LA EDUCACIÓN

 “Si educasen a los niños no sería necesario castigar a los adultos” Pitágoras

La palabra educación significa, etimologicamente (educer), hacer salir, o sea, la emergência del potencial humano. Educar es entonces enseñar a ser, exaltando o mejor de cada individuo. Somos el resultado de aquello que pensamos y de lo que contemplamos. Para lo cual necessitamos líneas de fuerza que estructuren las bases de una buena educación. Los grandes tratados clásicos establecían un eje central representado por la ética o conocimiento del Bien y de cuatro virtudes cardinales que constituyen la recta conducta. El instinto, responsable d elos apetitos del cuerpo sería moderado por medio de la prudencia y la templanza. Las emociones y los sentimientos responables de las pasiones y miedos del alma serían moderados por medio de la valentia y la razón o mente responsable de la duda y la mentira serían orientados por el discernimento de la justicia. Las virtudes o valores representan aquello que puede hacernos humanos y son los fundamentos que permiten que emerja el Ser Espiritual. Hace falta en nuestros días un ideal de reverencia por aquello que es noble, un modelo de vida para que los jóvenes puedan encontrar inspiración para el futuro. Todos los jóvenes necesitan desafios para crecer, para conocer y conquistar su autonomia y hallar su valor en el seno de la gran familia humana. El primer paso en la dirección de la vida espiritual es amar el Bien y dejar progressivamente de hacer el mal, por ignorancia o negligencia cometemos errores, y estos son necessários para poder crecer, pero perseverar en el error por falta de dirección es perder las oportunidades de hallar nuestro valor como seres humanos. Así, los siguientes pasos son activos y requieren que seamos capaces de hacer lo que es correcto, contribuyendo para un mundo mejor. Tenemos que dar la oportunidade a nuestros niños de ser pequeños héroes de lo cotidiano mostrando el ejemplo, ya que es educando a nuestros niños que aprendemos al mismo tiempo a educarnos a nosotros mismos.

La Educación espiritual del niño depende de nuestra disponibilidade de mostrarle el lado luminoso de cualquier pequeño esfuerzo, esse mismo esfuerzo que hace que se abra la flor, y que tantas formas de vida caminen rumbo a su plena realización existencial. Mostrarle que la muerte es también un necesidad de renovación y de transformación para alcanzar estados más elevados de existência tal como el calor que brota de la madera quemada y la luz que de ella es liberada. Todas las formas de vida contribuyen al equilíbrio y la beleza del mundo. La piedra revela su resistencia, la flor su perfume, el animal su instinto de supervivência y el hombre su discernimento para reproducir la beleza del mundo en su vida interior. Nos transformamos en aquello que amamos, al enseñar a nuestros hijos el amor al bien, lo bueno y lo bello, le daremos la oportunidad de dirigirse hacia la luz como lo hace el pequeño retoño que encuentra en el sol su fuente de vida, porque sin luz, la planta se marchita y muere.

El Espíritu es el Sol de nuestras vidas y hace brillar cada existência dándole color, perfume y ante todo, un destino común con todas las formas de vida. Sentirse unido al cielo y la tierra, al agua y al fuego, al grano de arena y a la estrella lejana, ser un eslabón de una gran cadena de vida que brota en cada corazón, y hacer de esta tierra un jardín de luz para todos los niños del mundo.

Françoise Terseur

 

 

2 thoughts on “Cómo despertar en los niños una dimensión espiritual”

  1. me gusta el articulo porque plantea una educación integral de la persona y no solo centrada en adquisición de conocimientos o preparación para la vida profesional. también me gusta el recurso a los clásicos, sin embargo aquí me gustaría hacer una aportación sobre el papel de sensibilidad (instintos) y emociones y sentimientos. El progreso de la filosofía, sobre todo a través de la fenomenología y su desarrollo en el existencialismo ha hecho que el papel de sensibilidad y de las emociones sea vista de un modo positivo y no solo como necesitados de moderación. Sensibilidad y emociones aportan el contacto con nuestro entorno, o dicho de otro modo ponen a nuestro entorno, tanto físico como relaciónal, en contacto con nuestras necesidades como personas, necesidades que el ser humano son muy amplia y van desde las necesidades biológicas hasta las espirituales. El docente hoy tiene a su alcance las herramientas de la educación emocional como bagaje imprescindible para su trabajo diario.

  2. La espiritual es innata, natural viene impresa en el ser humano, no es un elemento implantado a través de la cultura o la educación, esa sensibilidad espiritual, o potencial espiritual, tiene capacidad para expandirse y florecer. Este potencial o capacidad de espiritualidad tiene que ser sacado a la luz, despertado, entrenado desarrollado por los padres y profesores, al igual que otros aprendizajes como, deporte, letras, música, escuchando la voz de los niños y niñas, trabajando el conociéndose a sí mismos, su lugar en el mundo y la interdependencia que tiene con la tierra y el cosmos.

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